El Modernismo en la Novela Española: Autores, Temas y Estilo

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El modernismo en la novela

Hacia finales del siglo XIX y comienzos del XX, la novela modernista comienza a consolidarse en España. Aparecen las primeras novelas de bolsillo, nuevas ediciones y suplementos con relatos cortos. Vicente Blasco Ibáñez alcanzó gran estatus social gracias a sus ventas, y sus obras, con una narrativa de gran impacto, se difundieron por todo el mundo.

Este tipo de novela se basa en una lengua hipotáctica, es decir, en oraciones complejas con subordinadas, que se mantenía igual tanto en la lengua del narrador como en la de los personajes.

Los principales autores fueron Miguel de Unamuno, Azorín y Pío Baroja.

Miguel de Unamuno

La filosofía del siglo XIX dio lugar a su novela. Unamuno considera que los planteamientos literarios del siglo XIX son muy retóricos, por lo que la novela es el lugar idóneo para la filosofía. Le interesan temas esenciales como la muerte, la angustia y la eternidad, que se cuestionan en sus obras.

En la novela aparecen personajes como portavoces de las diversas posturas frente a estos temas, que las discuten. La novela y el teatro son similares: importan la trama y el juego dialéctico entre personajes.

Su obra más destacada es San Manuel Bueno, mártir. Se presenta como un manuscrito que llega a un editor, quien decide publicarlo. Está escrito por una mujer que relata su testimonio sobre la santificación de Manuel. El problema que se plantea es la fe del pueblo y el consuelo ante la muerte y lo que puede haber después. Lázaro, su hermano antirreligioso, afirma que «la felicidad del pueblo depende de la mentira y del parasitismo». Manuel cree que la única manera de felicidad es seguir manteniendo la mentira de que la fe existe.

Azorín

Fiel al género narrativo a su manera, Azorín afirma que la vida no tiene trama. Quien quiera captar la realidad debe excluir la trama: selecciona una escena, toma la foto y añade la descripción detallada. La descripción es puramente exterior. Son fotos sin conexión, y la realidad que se pueda establecer la debe crear el lector.

Lo más importante es que provocó un cambio de lengua en las novelas: una lengua abusivamente yuxtapuesta, con frases simples unidas por yuxtaposición.

Pío Baroja

Defensor de la novela, enemigo de la narrativa francesa del siglo XIX, pues era la novela planificada y antirrealista. Para Baroja no existe ningún plan: la realidad está regida por los principios del caos. Sus novelas se organizan en secuencias o unidades de acción autosuficientes. Sus personajes no tienen ningún tipo de psicología; su definición viene dada por los acontecimientos.

Maneja dos tipos de escenario:

  • Ambiente ciudadano: personificación del mal; los personajes no pueden dar a conocer sus pensamientos.
  • Ambiente rural: naturaleza que no ha conocido el mal del progreso; las personas se dan a conocer tal y como son.

Esto dio lugar a las aventuras, muy importantes en España. La gran polémica gira en torno a la lengua que utiliza: pretende el estilo del no estilo, una lengua literaria al servicio de la narración. El resultado es una lengua funcional y descuidada.

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