El Monasterio Cisterciense: Arquitectura y Vida Monástica en Europa

Clasificado en Arte y Humanidades

Escrito el en español con un tamaño de 2,26 KB

El Monasterio

Roberto, monje cluniacense, se retira a Cîteaux, donde funda el Císter. La pobreza en el vestido, la austeridad en la comida y la severidad en la vivienda eran la normativa de las casas de la orden. Se instalarán, en lo posible, donde haya agua para el molino y los huertos. En los monasterios no habrá pinturas ni esculturas, solo simples cruces de madera. Esta desnudez arquitectónica se propagó vertiginosamente por toda Europa.

Núcleo Germinal: La Iglesia

Mientras los cluniacenses proyectaron cabeceras semicirculares con protuberantes absidiolos, los cistercienses optaron por el testero plano. Utilizaron rejas para separar el templo en dos mitades: la parte oriental para los monjes en procesos y el área de los pies para los hermanos legos o religiosos que no cantaban misa.

El Claustro: Símbolo del Paraíso Terrenal

El claustro simboliza el paraíso terrenal. Es un lugar de paseo, lectura y meditación. Además, el claustro es el órgano distribuidor de las dependencias monásticas. Las cuatro galerías porticadas incluyen:

  • La sala capitular, donde se congregaba la comunidad, presidida por el abad, para discutir los asuntos del monasterio y acusarse públicamente los monjes de sus faltas.
  • La biblioteca.
  • El locutorium, para conversar en privado con el superior.
  • La gran sala de trabajos manuales, las letrinas y dos accesos.

El Refectorio y Otras Dependencias

El refectorio incluía la cocina con el horno de pan y el calefactorio, donde se encontraba la alcoba del abad, el único aposento reservado del cenobio. El corredor de la silla contenía las oficinas de la administración monástica y las dependencias para comer y descansar. El mandatum era un banco corrido donde los monjes se sentaban para recibir las órdenes de la voz y se les distribuía un libro cada año para que lo leyeran.

La Ciudad de Dios

La ciudad de Dios era el monasterio, que se habilitó con otros establecimientos como la enfermería, el cementerio, las bodegas, establos, cuadras, el molino, etc. También había una hospedería para transeúntes y una capilla para el pueblo, que los cistercienses consagraron siempre a la Virgen.

Entradas relacionadas: