Monasterio de Cluny: Historia, Arquitectura Románica y Legado Benedictino
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El Monasterio de Cluny: Un Legado Benedictino en Borgoña
El Monasterio de Cluny (1088-1130), situado en Borgoña, fue construido en tres etapas durante los siglos X y XI. De enormes dimensiones y gran autoridad, se convertiría en el principal modelo de monasterio benedictino. Lamentablemente, vendida como bien nacional durante la Revolución Francesa a un especulador, este demolió la iglesia, conservándose solo el brazo sur del gran transepto, con su torre octogonal.
Orígenes: Cluny I (Siglo X)
En 909, el duque de Aquitania Guillermo entregó a un grupo de monjes un territorio desierto y pantanoso. Este fue el origen del primitivo monasterio, conocido como Cluny I. Su segundo abad lo convertiría en la cabeza de una auténtica federación de monasterios repartidos por las actuales Francia, Suiza e Italia.
Esplendor y Expansión: Cluny II (Segunda mitad del Siglo X)
En la segunda mitad del siglo X, el monasterio fue reconstruido (Cluny II), dotándolo de gran magnificencia, acorde con la importancia que había adquirido: albergaba a 300 monjes, y 1.500 abadías repartidas por toda Europa lo reconocían como su cabeza.
Se conserva la descripción que realizó en 1049 el monje Guido, que nos ofrece una visión detallada de su magnitud:
- La iglesia contaba con 160 ventanas.
- El dormitorio disponía de 97 ventanas.
- Las letrinas contaban con 45 asientos.
- Podía alojar en alas independientes a cuarenta hombres y treinta mujeres.
- Contaba con un palatium para los dignatarios que llegaran de paso con séquito a caballo.
La Gran Reforma Arquitectónica: Cluny III (1088-1130)
En 1088, el abad Hugo inició la reforma definitiva (concluida en 1130), que dotaría a Cluny III de la mayor iglesia de la Cristiandad hasta la construcción de San Pedro del Vaticano en el siglo XVI, con impresionantes 187 metros de longitud.
Características Arquitectónicas de Cluny III:
- Atrio y Naves: Flanqueado por dos torres, poseía un atrio prolongado de tres naves, que culminaba en una portada de gran riqueza escultórica. Tras ella, se extendían cinco naves, la central de 30 metros de alto por 10 de ancho.
- Cubiertas: Las naves estaban cubiertas con bóvedas de cañón y de arista, y contaban con tribunas bajo los ventanales.
- Cabecera: La cabecera era enorme, con dos transeptos paralelos y una girola que se abrían en quince absidiolos o capillas.
- Torres: Sobre los cruceros y en su entorno, se alzaban varias torres.
- Iluminación: Los muros estaban rasgados por numerosos ventanales, tanto en la cabecera como en los laterales, gracias al escalonamiento de los distintos volúmenes. La masa ya no dominaba sobre los huecos, y se conseguía un ambiente luminoso interior que anunciaba los próximos cambios que traería consigo la arquitectura gótica.