La Muerte de Dios y el Nihilismo: Las Cuatro Fases de la Transmutación de Valores en Nietzsche

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Nihilismo: Consecuencia y Transformación tras la Muerte de Dios

Orígenes del Nihilismo según Nietzsche

El nihilismo es consecuencia de la muerte de Dios. Los valores tradicionales, que durante siglos cobijaron y ofrecieron luz al ser humano, han quedado ya reducidos a cenizas. El cristianismo, con sus llamadas a la resignación como medida, negó la vida y convirtió la mansedumbre en modelo de comportamiento, lo cual supuso, dice Nietzsche, el primer paso hacia el nihilismo.

Otros Caminos hacia el Vacío Existencial

Existen otros caminos que conducen al nihilismo, como la concepción según la cual la historia estaría inevitablemente dirigida hacia una finalidad determinada. Al darse cuenta de que la historia no sigue ningún modelo preestablecido, el ser humano se desespera y se encoleriza. Se percata de que el mundo no tiene sentido ni explicación satisfactoria.

Por consiguiente, el ser humano sospecha incesantemente que ha sido arrojado a la vida sin que haya modo alguno de saber ni de dónde viene ni a dónde va. Tampoco la metafísica le sirve de nada; el más allá que aquella postulaba ha quedado reducido a la nada, quedando, por consiguiente, el ser humano sin cobijo.

Fases del Nihilismo: De la Pasividad a la Afirmación Activa

Sin embargo, ahora que nuestros criterios de evaluación han sufrido un cambio radical, parecería quizá que el ser humano se ve abocado a precipitarse por el gran barranco del vacío. El nihilismo aparece primeramente en forma pasiva, pero a medida que las ideas dominantes de la cultura van sucumbiendo, aparece en el horizonte una forma activa de nihilismo.

El Recorrido hacia la Transmutación de Valores

El individuo debe llegar a afirmarse entusiasta y valientemente ante la vida. Ha de recorrer cuatro etapas o fases:

  1. En la primera, se percata de la decadencia de la metafísica, de la religión y de la moral, y se hacen grandes esfuerzos para mantenerlos en pie.
  2. Después, el individuo se hace con los valores del nuevo mundo, y se da cuenta de que la nueva moral es incompatible con los principios del mundo obsoleto.
  3. En una siguiente fase, el ser humano se niega a sí mismo, y afloran en él sentimientos de piedad.
  4. Es entonces cuando ocurre su verdadera transformación y se alcanza la fase final, momento en el que se crean nuevas creencias.

Lo que es indudable es que, una vez alcanzada la transmutación de todos los valores, se impondrá al final la moral de los vencedores.

La Moral de los Vencedores y la Creación de Nuevos Valores

En esa nueva sociedad cualquier cosa quedaría permitida para el ser humano; al más fuerte le correspondería la creación de nuevos valores.

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