El Nacimiento del Teatro Medieval: De la Liturgia a la Plaza Pública
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Orígenes del Teatro en la Edad Media
La liturgia fue el motor de la actividad dramática durante la Edad Media, ya que muchas de las ceremonias religiosas resultaban incomprensibles para las mentes poco instruidas de la mayoría de las gentes.
Los primeros dramas litúrgicos, denominados tropos, consistían en sencillas representaciones cantadas que se hacían dentro del templo. Tenían lugar en el introito de la misa de Pascua de Resurrección y escenificaban el diálogo entre las mujeres que iban a visitar el sepulcro de Jesucristo y el ángel que lo custodiaba. Eran conocidas con el nombre de Visitario seplchri.
El esquema que seguía el tropo de Pascua de Resurrección se tomó como modelo para la escenificación del diálogo entre los pastores ante el pesebre, denominado Offium pastorum, que tenía lugar en Navidad, y el conocido como Ordo stellae sobre la adoración de los Reyes Magos. La forma primitiva se supera mediante la inclusión de elementos profanos y jocosos, lo que hace que se abandone el entorno de la iglesia como lugar de representación, en favor de las plazas.
El Auto de los Reyes Magos
Esta obra, que data del siglo XII, es la primera que se conserva en castellano. No es un escrito original, sino que se trata de una adaptación de un Ordo Stellae de origen francés en el que se entremezclan elementos tomados de los evangelios apócrifos. De esta obra se conservan 147 versos polimétricos. En ellos dialogan Melchor, Gaspar, Baltasar, el rey Herodes y un grupo de sabios.
El teatro profano
Existió un teatro profano, cuyo espacio escénico sería la plaza pública. Eran los llamados juegos de escarnio o fiestas de locos, espectáculos típicamente juglarescos, a base de pantomimas burlescas, donde lo grotesco y lo inmoral eran los ingredientes más llamativos, y cuya tradición, que posiblemente pueda remontarse a los antiguos mimos romanos, mantuvieron los juglares a lo largo de toda la Edad Media europea. Las obras eran breves y repetitivas, por lo que los actores interpolaban música y explotaban al máximo el recurso de la mímica y de las posibilidades cómicas que les daban algunos personajes como el demonio. Generalmente se representaban en las plazas, donde los actores montaban los escenarios que llevaban en sus carros. Por este motivo, en ocasiones este teatro recibe el nombre de fiesta de carros.