Estado-nación y Estado-patria: funciones, identidad y riesgos del vínculo nacional

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Estado-nación y Estado-patria

El modelo de Estado de Hobbes se llama Estado-máquina porque en él el grupo se organiza gracias a la fuerza, de un modo que no supone comunicación entre iguales sino simple transmisión y equilibrio entre fuerzas. Este Estado se presenta bajo las formas de la nación y de la patria.

Estado-nación

Desde el punto de vista territorial, los Estados-máquina se presentan como naciones. La nación es un territorio cuyos habitantes están unidos por el peligro externo. El Estado-nación viene definido por la seguridad exterior. Es una máquina defensiva. La nación es el vínculo que une a los habitantes de un territorio contra los habitantes de otro territorio. Por eso los Estados-nación suelen conducirse hacia fuera en términos belicistas, pues la mejor forma de prevenir el peligro de la fuerza exterior es probarla y medirla.

La idea moderna que acompaña a las naciones es la de que todas se encuentran en una pugna o guerra permanente entre ellas a cuenta de los territorios que ocupan (guerras de fronteras con sus vecinos) o que quieren ocupar (guerras de colonización en otros continentes o en el propio continente).

Estado-patria

El Estado-máquina entiende que los individuos están unidos entre sí por el lazo de sangre o por el lazo de la tierra. Están unidos por la identidad. Por eso los Estados-máquina suelen llamarse a sí mismos patrias. La fuerza de la patria, el vínculo que une a los compatriotas, es un vínculo identitario. La patria es algo natural. Lo que une a los que pertenecen a la patria es el parentesco o el origen, y la tierra. El vínculo natural del parentesco, el vínculo étnico, constituye la relación identitaria natural por excelencia. La deriva totalitaria de esta afirmación identitaria la tenemos en el lema nacional-socialista de Blut und Boden, "sangre y tierra".

Notas sobre la elección y la pertenencia

Los dos constituyentes de la patria tienen una cosa en común: no son objeto de una elección libre. Antes de que se pueda contemplar la posibilidad de su elección, uno tiene que nacer y crecer en un suelo determinado y formar parte de la descendencia de toda una estirpe de antepasados. Uno se puede mudar, pero no puede llevarse consigo el territorio, ni puede hacer suyo el territorio de otro. La fuerza que mantiene juntos a los compatriotas es una fuerza de

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