Nacionalismos Periféricos y Desastre del 98: Orígenes y Consecuencias en España
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Nacionalismos Periféricos y el Desastre del 98 en España
La Aparición y Desarrollo de los Nacionalismos Periféricos
Uno de los fenómenos más relevantes de la Restauración fue la aparición de los nacionalismos en Cataluña, País Vasco y Galicia.
Cataluña
Hacia 1830 había surgido un movimiento cultural y literario llamado la Renaixença. Su finalidad era la recuperación de la lengua y de las señas de identidad de la cultura catalana. Este movimiento evolucionó hacia las corrientes progresista y republicana, culminando en la creación del Centre Català, organización que pretendía conseguir la autonomía. En 1891, otro grupo de intelectuales fundó la Unió Catalanista de tendencia conservadora.
País Vasco
La supresión de los fueros vascos tras la tercera guerra carlista y el proceso de industrialización que favoreció una intensa inmigración, generó un movimiento amplio de recuperación de la sociedad tradicional vasca. En este contexto, es en el que se desarrolla la figura de Sabino Arana, fundador del Partido Nacionalista Vasco en 1894 (PNV), cuya ideología se fundamentaba en los principios de la raza vasca, de los fueros y de la religión católica.
Galicia
Movimiento muy minoritario comparado con el nacionalismo catalán y vasco. Además, otra gran diferencia con el resto de los nacionalismos era su carácter rural.
Consecuencias: El Desastre del 98
El caciquismo y la corrupción se mantenían y el discurso de Joaquín Costa que solicitaba “escuela y despensa” seguía siendo una realidad en las grandes zonas del interior de España y en la zona sur, frente a los avances industriales del cinturón de Bilbao, del desarrollo minero de Asturias y de la industria textil de Cataluña.
Esta situación tan difícil empeoró con el último episodio de nuestra política exterior: la pérdida de las últimas colonias en 1898 tras una derrota rápida frente a Estados Unidos. La pérdida de Cuba, Puerto Rico, Islas Filipinas y emplazamientos en el Pacífico significó la derrota del ejército español, mal llevado por la clase política, que no se había preocupado de modernizar su equipamiento ni su instrucción. Este nuevo aspecto se verá reflejado en los oficiales del ejército del siglo XX, que seguirán dando golpes de estado para implantar, no el régimen moderado o progresista, sino un sistema dictatorial, caso de la Dictadura de Primo de Rivera (1923) y de la posterior del general Francisco Franco en 1936.