Narrativa española: Baroja, Azorín, Valle-Inclán y la novela novecentista
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Pío Baroja: El arte de novelar
Pío Baroja nació en San Sebastián en 1872. En 1934 fue elegido miembro de la Real Academia Española (RAE) y murió en Madrid en 1956.
Baroja y la Generación del 98. Forma parte, sobre todo, por su actitud ante el problema de España. Políticamente fue anarquista.
Teoría de la novela. Consideraba la novela como una pieza literaria en la que cabía absolutamente todo. Era una obra abierta o “permeable”. Su técnica era espontánea y observadora.
Las novelas giran en torno a la evolución existencial del protagonista. Su estructura es simple, con diálogos y descripciones. Su prosa es rápida, nerviosa y viva, con un tono agrio, frases cortas y párrafos breves. Vierte sus preocupaciones en los personajes. El paisaje tiene un valor simbólico, con nostalgia por su tierra natal y una visión negativa de Madrid.
Su obra (externas). Hasta 1912 muestra creatividad e interés. A partir de 1913 empieza Memorias de un hombre de acción. Entre sus novelas destaca La busca (1904) o El árbol de la ciencia (1911).
Azorín (José Martínez Ruiz)
José Martínez Ruiz (Azorín) (1873-1967) es un ensayista; en cuyas novelas no importa tanto el argumento como la representación de una España dolorida. Hay dos temas principales: el paisaje y el pasado de España, así como sus protagonistas. Su técnica descriptiva se basa en el detalle y la evocación impresionista, con frases breves, precisión léxica y lirismo. Una novela representativa es La voluntad (1902), y como ensayo Castilla (1912).
Ramón María del Valle-Inclán
Ramón María del Valle-Inclán organiza su producción novelística en ciclos. Presenta una estética modernista y decadentista en las Sonatas (1902-1905) y una estética esperpéntica en Tirano Banderas (1925) y en la trilogía El ruedo ibérico (1927-1932).
La novela novecentista y la prosa vanguardista
Esta etapa se caracteriza por una concepción intelectual del arte y la búsqueda de la obra perfecta. Destacan varios autores:
Ramón Pérez de Ayala (1879-1930)
Dio un giro intelectual a la novela; destacan Prometeo y Belarmino y Apolonio. Sus novelas son líricas, intelectuales y de ámbito minoritario.
Gabriel Miró (1881-1962)
Tiene un alto grado de perfección estilística en su prosa, con precisión y variedad en el léxico. Desaparece la acción narrativa a favor de la descripción. Su estilo es descriptivo y metafórico, lírico y sugerente, como en El obispo leproso (1926). La prosa vanguardista se caracteriza por el intento renovador y la deshumanización.
Ramón Gómez de la Serna (1891-1963)
Inventó la greguería (metáfora + humor). Intentó ser original, introduciendo metáforas, imágenes y juegos de palabras, como en Cinelandia (1923).