Naturaleza y alma en Aristóteles: teleología, causas finales y tipos de alma
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Naturaleza y teleología
Teleología (teológica): todo tiene un fin o una finalidad. Naturaleza: lo propio, lo natural. La naturaleza es el principio intrínseco de movimiento y reposo de los seres naturales; determina el cambio propio de las cosas. Aquello que es natural no lo es por accidente ni por la acción de otro agente, con lo que se distingue claramente de lo artificial (hecho por el hombre).
La naturaleza también puede entenderse como el sistema organizado de todos los seres naturales, animados o inanimados, jerarquizado y ordenado en reinos (mineral, vegetal, animal), géneros y especies, siempre dentro del mundo sublunar o terrestre. El mundo supralunar está formado únicamente por el éter y los cuerpos celestes.
Este concepto de naturaleza está ligado a la idea de finalidad o propósito. Aristóteles es un filósofo teleológico: la causa final es la que determina la esencia y el movimiento de los seres. Así como el ser humano persigue objetivos, la naturaleza está animada por tendencias hacia fines determinados, hacia un fin supremo: mejorar y perfeccionarse. La finalidad se identifica con el ser propio de las cosas, con su esencia, pero sólo de aquellas cosas que pueden cambiar a partir de sí mismas.
El alma
Alma: es lo que anima a los seres. Alma y vida son conceptos cercanos y, en cierto sentido, sinónimos: la principal forma que da vida a la materia. La posesión del alma distingue a los seres vivientes de los inertes; la poseen todos los seres vivos.
El cuerpo y el alma son inseparables: el ser humano es un compuesto de alma y cuerpo, de forma y materia, de acto y potencia. Poseer alma es propio de todo ser animado; el alma es principio vital, es decir, aquello que da vida y energía al cuerpo. A diferencia de Platón, el dualismo aristotélico no pretende establecer una oposición rígida entre cuerpo y alma.
Funciones y tipos de alma según Aristóteles
Aristóteles distingue tres niveles o tipos de alma, cada uno con funciones específicas. Aunque están jerarquizados, no son necesariamente excluyentes: los niveles superiores incluyen las funciones de los inferiores.
- Alma vegetativa (presente en todos los seres vivos, específica en las plantas): funciones principales — nutrición, crecimiento y reproducción; conservación de la especie.
- Alma sensitiva (presente en los animales, e incluida en el ser humano): funciones principales — sensibilidad, movimiento y voluntad.
- Alma racional (exclusiva del ser humano): funciones principales — pensamiento y conocimiento.
Comentarios finales
En la perspectiva aristotélica, la naturaleza y el alma están íntimamente relacionadas: la naturaleza encamina a los seres hacia sus fines propios, y el alma es el principio que actualiza la vida en los cuerpos. La causa final articula tanto la explicación del movimiento como la identificación de la esencia de las cosas, y permite comprender por qué los seres naturales tienden a perfeccionarse según su propia posibilidad de cambio.