Naturaleza y Cultura: El Debate Innatismo vs. Ambientalismo en la Explicación de la Conducta Humana
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El Debate Fundamental: Innatismo vs. Ambientalismo en la Conducta Humana
Sobre la relación entre naturaleza y cultura en la explicación de la conducta humana, se desarrolla el debate existente entre innatismo y ambientalismo.
Posturas Clave en la Explicación de la Conducta
Innatismo (La Primacía de la Naturaleza Biológica)
El innatismo es la posición que defiende que la conducta humana obedece fundamentalmente a nuestra naturaleza biológica, la cual vendría determinada en nuestros genes. Los innatistas reconocen que el ambiente y la educación sí tienen alguna influencia, pero para ellos la clave está en nuestra herencia genética, porque es ahí donde se definen los márgenes de desarrollo potencial de cada capacidad, entre un máximo y un mínimo.
Ambientalismo (La Primacía de la Plasticidad y la Experiencia)
Por el lado contrario, los ambientalistas defienden que el ser humano, a diferencia del resto de animales, nace con gran plasticidad. Por lo tanto, serán las experiencias que vayamos viviendo las que irán haciendo de cada uno la persona que es. En este caso, se minimiza la importancia de los rasgos heredados y se pone el acento en cómo le ha influido a cada individuo la educación y la socialización.
Sin embargo, lo más común entre filósofos y científicos sociales es apoyar una opción intermedia, ya que consideran que ambas fuerzas (naturaleza y cultura) juegan un papel importante en la configuración del individuo.
Relación y Tensión Dialéctica entre Naturaleza y Cultura
Al hablar de naturaleza y cultura, surge inevitablemente la cuestión de cómo interpretar la relación dinámica y a menudo conflictiva entre ambas esferas.
Perspectivas sobre la Represión y la Socialización
Sigmund Freud: La Cultura como Freno Represivo
Freud destaca que nacemos con un impulso innato hacia la competitividad y la violencia (Tánatos) y otro impulso sexual y de autoconservación (Eros). Según él, tenemos que reprimir la satisfacción de estos deseos para poder vivir en sociedad. Si diéramos rienda suelta a nuestros impulsos, la convivencia sería imposible. De poner este freno se encarga la cultura, que nos enseña a reprimirnos.
Sin embargo, Freud advierte que si la represión es excesiva y no nos permite canalizar nuestras tendencias naturales, esto nos provocará infelicidad y neurosis.
Jean-Jacques Rousseau: La Bondad Natural Corrompida
Otros pensadores rechazan estas tesis y apuntan hacia una bondad natural del ser humano que se ve dañada a medida que crecemos y vemos cómo funciona nuestra sociedad. Esta socialización nos hace desarrollar ciertas habilidades negativas como la hipocresía o la mentira. Esta idea es defendida notablemente por el filósofo ilustrado Jean-Jacques Rousseau.