La naturaleza del pensamiento y la teoría de las ideas en Descartes
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Pensamiento e ideas
En Descartes, el pensamiento es sinónimo de contenido consciente. Por pensar se entiende todo lo que se produce en nosotros; no solo entender, querer e imaginar, sino también existir.
¿Qué soy?
Descartes responde a esta pregunta definiéndose como una cosa que piensa. Pero, ¿qué implica ser una cosa que piensa? Es ser una entidad que duda, afirma, niega, entiende, siente y percibe, cuya actividad fundamental está constituida por los pensamientos.
Ahora bien, si pienso en alguna cosa, es posible que esa cosa exista o no fuera de mí, pero de lo que no puedo dudar es de que pienso en ella; por lo tanto, ella existe al menos como idea. La idea expresa el carácter fundamental del pensamiento.
La realidad de las ideas
Descartes se propone examinar el único material con el que cuenta hasta ahora: las ideas del yo. Surge entonces la interrogante: ¿habrá alguna idea que refiera a algo fuera del yo pensante? ¿Existe la realidad externa al yo?
De lo único que podemos estar seguros es de que, si pienso en algo, eso existe en cuanto que es pensado, pero ignoramos si existe algo más aparte del yo pensante. Respecto a las ideas, Descartes distingue dos aspectos:
- Realidad mental de las ideas: Ideas como formas que determinan mi pensamiento.
- Realidad objetiva de las ideas: Ideas como representación de algo.
Clasificación de las ideas
Descartes aclara que, si consideramos las ideas como formas (realidad mental), todas son iguales pues proceden del yo pensante. Sin embargo, si las consideramos como representación, unas son distintas a otras al poseer mayor realidad objetiva. Así, establece la siguiente clasificación:
- Ideas ficticias: Son construidas por el yo pensante a partir de otras ideas.
- Ideas adventicias: Parecen referir a algo fuera del yo pensante.
- Ideas innatas: Son ideas que el pensamiento posee por sí mismo; no parecen referir a algo externo, por lo que deben pertenecer al sujeto por el hecho de ser un yo pensante.