La Naturaleza del Signo: Icono, Índice, Símbolo y la Doble Articulación

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Clasificación de los Signos: Icono, Índice y Símbolo

La diferencia fundamental entre estos tres términos radica en el tipo de relación que mantienen con su referente:

  • El Icono: Es el signo que remite al objeto o al referente por pura semejanza. Por ejemplo: mapas, planos o iconos de aseo.
  • El Índice: Es el signo que guarda una contigüidad física o una conexión causal con su referente. Por ejemplo: el humo es indicio de fuego.
  • El Símbolo: Es aquel signo que mantiene con el referente una relación arbitraria, no motivada, convencional, fruto de un acuerdo o convención social. Por ejemplo: la corona de laurel como símbolo de victoria.

La Estructura del Signo Lingüístico

El signo lingüístico posee una doble articulación, formado por unidades que pueden reutilizarse para formar nuevos signos. Estas unidades se manifiestan en dos niveles:

  1. Primera Articulación (Unidades Significativas)

    Está formada por los monemas o unidades mínimas significativas (lexema y morfema).

  2. Segunda Articulación (Unidades Distintivas)

    Cada una de estas unidades puede analizarse en unidades menores. Son los fonemas o unidades mínimas distintivas, que no son unidades significativas, pero sí producen diferencias de significación.

Gracias a ella se da la productividad de la lengua como código: con un número pequeñísimo de unidades mínimas podemos emitir un número ilimitado de mensajes.

Arbitrariedad del Signo

El signo es convencional, no necesario. Esto significa que la relación entre el significante y el significado es inmotivada, ha de aprenderse. Entre la secuencia de sonidos “mesa” y la realidad que representa no hay ni parecido ni relación natural (por eso un mismo significado tiene significantes distintos en cada lengua; de hecho, esta característica explica la existencia de tantas lenguas distintas).

Es decir, el signo lingüístico se engloba dentro de los “símbolos”, según la clasificación de Peirce de los signos.

La Función Simbólica y la Semiosis

La función simbólica es la capacidad de la facultad de representación de la realidad a través de los signos.

Estos signos no están aislados unos de otros, sino que forman conjuntos cerrados, lo que permite a los seres humanos construir su realidad, representarla, transformarla y convertirla en un referente. Toda esta configuración que los seres humanos hacen del mundo y de sí mismos parte desde la socialización y la construcción del conocimiento. A este proceso se le llama semiosis: la formación de los signos.

Los signos son símbolos, ya que representan entes en la mente. Estos signos permiten la comunicación, puesto que facilitan compartir, comparar o confrontar el conocimiento con otras personas.

El Signo y su Operación Propia

El signo es algo muy complejo y abarca fenómenos muy heterogéneos, que tienen algo en común: son portadores de información o de valor significativo. El signo es la unidad de comunicación, funciona como vehículo de un significado, como soporte de una información con respecto a un objeto determinado, un concepto o idea de la realidad.

Un signo es un estímulo que percibimos por los sentidos y evoca una realidad que tiene para nosotros algún significado. El ser humano emplea continuamente signos. En cada momento de nuestra vida estamos comunicándonos a través del lenguaje oral o escrito, estamos descodificando, interpretando y emitiendo signos.

De la Concepción Diádica a la Semiótica Tridimensional

Saussure se ocupó fundamentalmente del signo lingüístico y lo concibió como una relación diádica, es decir, como una relación que se establece entre dos términos: un significante y un significado.

La semiótica contemporánea prefiere la concepción triádica del signo a la concepción dualista saussureana. Al excluir de su definición de signo lingüístico tanto el objeto significado como la efectiva materialidad del signo, Saussure eliminó dos polos de la relación triádica. En la concepción dualista saussureana, la vinculación del lenguaje con la realidad queda relegada a un segundo plano.

Los triángulos ilustran una interrelación entre estos tres elementos: signo, referente y sujeto. Esta es la base de una semiótica tridimensional constituida por tres áreas de trabajo:

  • Pragmática: Estudia la relación entre los signos y sus usuarios (el sujeto).
  • Semántica: Estudia la relación entre los signos y aquello que representan (el referente).
  • Sintaxis: Estudia la relación formal de los signos entre sí.

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