La novela española de posguerra: del exilio al experimentalismo
La novela española de posguerra
El exilio
El recuerdo de España, las causas y las consecuencias de la Guerra Civil, las referencias a los lugares y ambientes de los países en los que viven son temas frecuentes en todos los escritores que conocieron el exilio.
Entre los escritores exiliados, cuyos libros estuvieron durante mucho tiempo prohibidos por la censura, se encuentran algunos de los más importantes novelistas de la posguerra.
Algunos autores destacados:
- Ramón J. Sender: Crónica del alba
- Rosa Chacel: Caracterizada por la preocupación estética de su escritura, Memorias de Letice Valle
- Max Aub: se mueve en el realismo tradicional y en el vanguardismo. El laberinto mágico
- Francisco Ayala: autor de relatos cortos, ha tratado el tema de la corrupción del poder y de las dictaduras en algunas novelas.
Los años 40
Aunque se publican novelas triunfalistas que cuentan la guerra desde la perspectiva de los vencedores, y novelas de tipo sentimental, la angustia y el desarraigo son las notas dominantes en la literatura más interesante del momento.
Dos novelas, protagonizadas por sendos personajes que nada tienen de héroes, revelan una forma de enfrentarse a la realidad.
Los años 50. El realismo social
Los primeros síntomas de lo que será la renovación de la novela llegan a la década de 1950. Una cierta flexibilidad de la censura y el descubrimiento de los novelistas extranjeros coinciden con la aparición de nuestros escritores que conciben la novela como denuncia de una situación social injusta. El realismo crítico o realismo social está representado por la llamada generación del medio siglo, integrada, entre otros autores, por Ignacio Aldecoa, Carmen Martín Gaite, Jesús Fernández Santos, Rafael Sánchez Ferlosio, Ana María Matute, Juan Goytisolo, Juan García Hortelano y José Manuel Caballero Bonald. Se imponen el realismo y el afán de objetividad: el autor se limita a contar una realidad ya de por sí bien significativa, las preocupaciones estéticas quedan relegadas, por lo general, a un segundo plano. La sociedad española se convierte en el tema narrativo y el protagonista colectivo desplaza al héroe individual. Títulos como La colmena, de Camilo José Cela, o El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio, resultan reveladores.
- La colmena: Ambientada en el Madrid de la posguerra, más de trescientos personajes desfilan por las páginas de La colmena, novela constituida por una sucesión de escenas que muestran cómo todos ellos se afanan por sobrevivir en un mundo de penurias y escasez.
- El Jarama: En El Jarama, a través de las conversaciones de un grupo de jóvenes que pasan un día de excursión junto al río, quedan reflejados la rutina y hastío de la sociedad del momento.
Los años 60. La narrativa experimental
Agotada la fórmula del realismo social y visto el fracaso del proyecto de modificar la situación política y social, los novelistas sienten la necesidad de buscar nuevas fórmulas o enfoques más complejos y de prestar una mayor atención a la lengua literaria.
A este cambio de rumbo contribuyeron, sobre todo, dos factores de carácter literario:
- La influencia de los grandes novelistas extranjeros del siglo: Marcel Proust, Franz Kafka, James Joyce y William Faulkner.
- El descubrimiento de la novela hispanoamericana del momento, con títulos como Rayuela de Julio Cortázar; La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, o Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.
Autores de la narrativa experimental:
- Luis Martín-Santos: La década se abre con el título Tiempo de silencio. Esta novela incorpora todas las innovaciones de la gran narrativa europea y americana y es la más representativa de este periodo. Un léxico exigente, una técnica novedosa y la variedad de procedimientos narrativos y estilísticos hacen de esta obra el punto de partida de una manera diferente de entender la novela.
- Autores consagrados: A la renovación del género narrativo se unen por este tiempo nombres ya consagrados como Miguel Delibes, con Cinco horas con Mario; Camilo José Cela, con San Camilo, 1936; Gonzalo Torrente Ballester con La saga/fuga de J.B.
- Autores de la década anterior: Al mismo empeño se suman autores de la década anterior, como Juan Goytisolo, que publica Señales de identidad.
- Nuevos autores: Y nuevos autores, entre los que destacan Juan Benet y Juan Marsé.
- Eduardo Mendoza: La etapa de la novela experimental se cierra con La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza.