La Objetividad Cinematográfica: Percepción, Movimiento y Realidad

Clasificado en Plástica y Educación Artística

Escrito el en español con un tamaño de 2,68 KB

La objetividad cinematográfica

El movimiento restituye a las formas animadas la autonomía y corporalidad que habían perdido en la imagen fotográfica.

La constancia opera sobre las formas aparentes del mundo real, permitiéndonos conocer los tamaños de las cosas. En el cinematógrafo, este principio hace su oficio. El cine abusó de ella mediante maquetas y objetos en miniatura, pero siempre fieles a las formas aparentes. El original real es percibido a través de su doble, mediante la proyección de los marcos racionales sobre formas aparentes que se identifican con las formas constantes de la percepción objetiva.

La percepción en el cine

El cine rompe el marco espaciotemporal objetivo del cinematógrafo, sometiendo a los objetos a otros ángulos, ampliaciones y movimientos irreales.

  • Movilidad psicológica: La cámara ha encontrado empíricamente una movilidad que emula la visión psicológica.
  • Fragmentación y totalidad: La sucesión de planos parciales sobre un mismo centro de interés permite que visiones fragmentarias concurran en una percepción global.
  • Movilidad multifocal: Nos permite la aprehensión y asimilación objetiva; es objeto porque puedo verlo psicológicamente desde todos los ángulos.

El espectador construye las acciones paralelas aunque estén en planos sucesivos. A partir de estas series fragmentarias, la percepción reconstruye lo homogéneo.

Cine y teatro: una relación dialéctica

  • Cine secreto en el teatro: La visión psicológica cinematomorfiza al teatro, donde los marcos racionales y objetivos vienen dados por la escena teatral.
  • Teatralización del cine: La racionalización y objetivación teatralizan al cine, mientras que la visión psicológica viene dada por el propio medio cinematográfico.

Todos los procesos del cine son de percepción práctica y afectiva; es imagen de ambas y, por ello, provoca las dos.

Movimiento, vida y montaje

El cine restituye la corporalidad y la vida que la fotografía había fijado, otorgándosela incluso a quien carecía de ella. Es, además, una potencia afectiva o cinestesia, donde todo es puesto en ritmo por el montaje.

La tridimensionalidad en la música

La música hace aceptar la imagen de la pantalla como una verdadera imagen de la realidad viviente, actuando como un factor de realidad. Es un instrumento adicional para captar el tono afectivo; la participación afectiva convierte la objetividad en presencia objetiva.

Entradas relacionadas: