Obras Maestras del Barroco Español: La Piedad de Fernández y la Inmaculada Concepción de Cano

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Iconografía y Técnica en la Escultura Barroca Española del Siglo XVII

La Piedad (Gregorio Fernández, 1616)

Ubicación: Valladolid | Estilo: Barroco | Material: Madera policromada y encarnada.

Contexto Histórico y Encargo

  • La imagen de La Piedad se esculpió como parte de un conjunto de seis tallas que componían el grupo del Descendimiento, encargadas por la Cofradía Penitencial de las Angustias.
  • A este grupo escultórico también se le denomina Paso de la Sexta Angustia, en relación con los escritos místicos difundidos por San Buenaventura y Santa Brígida respecto a los Siete Dolores de la Virgen María, buscando destacar la dramática experiencia de María durante la pasión de su hijo.

Composición y Expresividad

Gregorio Fernández centró la composición en la Compassio Mariae o en la pasión que experimenta la Virgen ante el sufrimiento y la muerte de su hijo. Ambas figuras se disponen en una composición en pirámide asimétrica, por medio de la oposición de dos diagonales formadas por sus cuerpos.

La obra muestra el dolor de la Virgen en el momento en que recibe el cuerpo de Cristo después del descendimiento de la cruz. La figura eleva la mirada y el brazo derecho al cielo en señal de dolor, mientras que con la mano izquierda sostiene el cuerpo de Cristo. Con el tratamiento individualizado de cada figura, el escultor consiguió un alto grado de naturalismo.

Contraste y Detalle Escultórico

Las expresiones de los dos personajes acentúan los contrastes entre las figuras, ya que el sentimiento de angustia de la Virgen difiere de la serenidad del cuerpo inerte de Cristo. Cabe destacar:

  • El contraste entre la figura firme de la Virgen, ataviada con un manto y una toca de pliegues grandes y angulosos que le dan un carácter robusto a la figura.
  • La contraposición con la anatomía al descubierto de la figura de Cristo.

Originalmente, La Piedad iba acompañada por las figuras de San Juan y María Magdalena a los lados de la Virgen, y los ladrones crucificados, cada uno en su cruz. Lamentablemente, el conjunto está disperso y no es posible contemplarlo en su totalidad.

Inmaculada Concepción (Alonso Cano, 1655)

Ubicación: Granada | Estilo: Barroco | Material: Madera policromada y encarnada.

Características Generales y Simbolismo

Considerada una obra maestra de la escultura barroca española del siglo XVII, la Inmaculada Concepción de Cano presenta la imagen de la Virgen María a la edad de doce años, con un rostro de apariencia frágil y delicada.

  • Vestimenta: Atuendo formado por una túnica blanca y un manto azul que contrastan en forma y color, simbolizando la pureza y la eternidad de la Virgen.
  • Actitud: La figura, en actitud orante, se sitúa encima de una base de nubes con cabezas de querubines.

Estilo y Búsqueda de la Belleza Contenida

En su obra, tanto pictórica como escultórica, Cano aboga por una belleza serena y contenida para sus imágenes, renunciando a la utilización de gestos pronunciados sin reducir la carga emocional del personaje. Para ello, el artista dirige la mirada de la Virgen hacia abajo, transmitiendo al espectador el aislamiento interno del personaje respecto al entorno y su concentración en el misterio.

Análisis de la Composición

La composición es de perfil fusiforme o de huso, gracias a un manto que se mantiene ceñido en la parte inferior de la imagen y al cual otorga un volumen acentuado en la parte medial de la figura, empleando unos pliegues amplios y voluminosos que crean un juego de claroscuros. El tratamiento minucioso y dinámico del ropaje de la Virgen le otorga un ritmo ascendente y helicoidal a la figura.

Sin embargo, esta verticalidad queda compensada por:

  • La ligera torsión de su cuerpo.
  • El giro de la cabeza hacia la derecha.
  • La posición de sus manos en dirección contraria, rompiendo con la visión frontal.

De esta manera, Cano otorga a la imagen nuevos puntos de vista laterales y en la parte posterior, precisos al ser una imagen destinada a rematar el gran facistol que había diseñado para la catedral de la Encarnación de Granada.

Recepción y Propósito

A pesar de esta concepción inicial, el resultado complació tanto al cabildo que la emplazó en una hornacina en la cajonería de la sacristía, para facilitar su contemplación.

La imaginería tenía como objetivo provocar una profunda emoción religiosa en el espectador e incitar a la oración a través del realismo y verosimilitud de las figuras. La Inmaculada Concepción llegó a convertirse en una de las temáticas iconográficas más populares de los siglos XVII y XVIII. El fervor por la Inmaculada se refuerza para contrarrestar el intento de luteranos y calvinistas de reducir su papel en la obra de la redención del hombre.

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