Octubre de 1934: La Proclama Revolucionaria de Asturias y el Contexto de la Segunda República

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La Proclama del Comité Provincial Revolucionario de Asturias (1934)

Nos encontramos ante un texto fundamental: la última proclama del Comité Provincial Revolucionario de Asturias. Este documento, de origen primario y con un marcado contenido sociopolítico, posee una naturaleza histórico-circunstancial innegable. Fue redactado por el propio Comité el 18 de octubre de 1934 y estaba destinado específicamente a los trabajadores en huelga.

Contexto Histórico: La Segunda República en 1934

La proclama se enmarca en un período convulso de la Segunda República Española, concretamente en el año 1934. En aquel momento, el gobierno estaba en manos de una coalición radical-cedista, con Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República y Alejandro Lerroux al frente del Gobierno.

El Triunfo de la Derecha y sus Consecuencias

Las elecciones de 1933 habían marcado un punto de inflexión, con el triunfo de los partidos de derecha y el Partido Radical de Alejandro Lerroux. Esto dio lugar a un Gobierno de coalición entre el Partido Radical, otras formaciones de centro y el apoyo crucial de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). El objetivo principal de este nuevo gobierno era claro: paralizar todas las reformas impulsadas por el gobierno anterior.

Medidas Clave del Gobierno Radical-Cedista:

  • Amnistía: Se concedió la amnistía a todos los participantes del golpe de Estado de 1932.
  • Contrarreforma Agraria: Se implementó una contrarreforma agraria que implicaba el incremento de las indemnizaciones y la devolución de tierras expropiadas, revirtiendo avances previos.
  • Educación Pública: Se ralentizó significativamente la construcción de escuelas públicas.
  • Nombramientos Militares Estratégicos: Se designaron generales con claras tendencias antiizquierdistas en puestos de mando de alta responsabilidad, entre ellos Francisco Franco, Emilio Mola y Manuel Goded.

Estas medidas provocaron un agravamiento de los conflictos campesinos y sirvieron de catalizador para la huelga general de campesinos promovida por la FEET en junio de 1934. A esto se sumó un conflicto de competencias entre la Generalitat de Cataluña y el Gobierno Central a raíz de la ley de contratos de cultivo, así como el bloqueo de la propuesta autonómica del País Vasco.

La Respuesta Obrera y el Inicio de la Insurrección

Ante esta escalada de acontecimientos, el sector liderado por Largo Caballero aprobó un programa revolucionario. En mayo de 1934, se formó una alianza obrera crucial, integrada por el PSOE y la UGT, aunque la CNT rechazó sumarse a esta iniciativa.

El 4 de octubre de 1934, la entrada de la CEDA en el Gobierno marcó el detonante final. Al día siguiente, el 5 de octubre de 1934, dio comienzo la insurrección con el objetivo de derrocar al gobierno de derechas. Los socialistas promovieron activamente esta revuelta, argumentando la necesidad de impedir que Gil Robles destruyera la República.

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