Oposición y crisis del sistema de Cánovas en España a principios del siglo XX
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La crisis del sistema ideado por Cánovas
Contexto y fortalecimiento de la oposición
La crisis del sistema ideado por Cánovas hizo que la oposición al régimen se fortaleciera y comenzara a ganar peso. A principios del siglo XX, el republicanismo se convirtió en la gran fuerza de oposición, aunque todavía estaba dividido en dos grandes corrientes:
Republicanismo: dos corrientes principales
- Partido Radical, liderado por Lerroux: tenía un perfil izquierdista y había logrado un importante apoyo entre los obreros barceloneses.
- Partido Reformista: representaba un republicanismo más moderado, dispuesto incluso a aceptar una monarquía constitucional siempre que se impulsara una democratización del país; este partido tuvo menos apoyos populares, pero logró atraer a un buen número de intelectuales.
Socialistas
Los socialistas del PSOE acabaron acercándose a los republicanos, lo que permitió que el partido y la UGT ganaran afiliados y, sobre todo, que Pablo Iglesias se convirtiera en el primer diputado socialista en el Congreso.
Nacionalismo catalán
Los nacionalistas catalanes más moderados crearon la Lliga Regionalista. Su conservadurismo social y su defensa de los intereses de la burguesía catalana les dificultó ganarse el apoyo de los obreros catalanes, que se acercaban al republicanismo de Lerroux o a los sindicatos anarquistas. A pesar de ello, el éxito del partido fue rotundo, consiguiendo vencer a conservadores y liberales; sin embargo, eso no evitó que sus dirigentes pactaran con los grandes partidos para alcanzar dos de sus objetivos: la regeneración política y la concesión de autonomía para Cataluña.
Nacionalismo vasco
En el País Vasco, el bloque nacionalista estaba liderado por el PNV, cuyo conservadurismo era muy del gusto de la pequeña burguesía vizcaína. Tras la muerte de su fundador, Sabino Arana, se abrió un debate en el partido entre el sector independentista y otra facción más moderada, partidaria de lograr la autonomía. Finalmente, los más moderados lograron imponer sus posiciones e hicieron que el partido ganara respaldo en el resto del País Vasco.
Conclusión
De todas formas, estas fuerzas políticas, opuestas a los partidos del «turno», no fueron capaces de articular una alternativa viable al régimen ideado por Cánovas. De hecho, su expansión y los movimientos huelguísticos y revolucionarios que impulsaron algunas de ellas contribuyeron a la crisis de la monarquía.