Oratoria romana y Cicerón: historia, figuras y principales discursos

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La oratoria romana y la obra de Cicerón: historia y características

La oratoria es el arte de hablar bien y con elocuencia; por ello es también un instrumento poderoso de persuasión. Cuanto mayor sea la libertad pública y el grado de democracia, mayor es la libertad de expresión y, por tanto, también la oratoria.

Inicios y tradición preciceroniana

La oratoria romana tuvo sus inicios en época republicana, extendiéndose luego a la época imperial. De la oratoria preciceroniana muchos de los datos anteriores a Cicerón proceden de su diálogo Bruto.

Laudationes funebres

Las laudationes funebres consistían en un discurso que, con motivo de los funerales de un personaje ilustre, pronunciaba un familiar suyo. En ellos se hacía una especie de resumen de su vida.

Influencia griega y figuras del siglo II a. C.

En el siglo II a. C. la oratoria romana se consolidó debido a los contactos con Grecia (ya provincia romana). En esta época aparecieron dos figuras totalmente opuestas por su formación y su mentalidad:

  • Marco Porcio Catón: era la conciencia moral de su tiempo; le interesaba más el contenido de su discurso que la forma y siempre fue fiel a Roma.
  • Publio Cornelio Escipión: totalmente abierto a las ideas que venían de Grecia; sus discursos eran más elegantes, breves, sobrios y elaborados.

Cicerón y su contexto

Cicerón vivió en una época republicana propicia para el ejercicio del discurso: las tensiones entre partidos, la atención de la opinión pública y las enseñanzas llegadas de Grecia favorecían la oratoria. Aparecieron varios personajes que acompañaron a Cicerón en esta época: Aurelio Cota, Sulpicio Rufo, Licinio Calvo, el propio Julio César y Hortensio, que fue el número uno hasta que Cicerón llegó.

Cicerón fue testigo de cuatro enfrentamientos civiles; fue defensor de la República y nunca vio con buenos ojos el triunfo de César. Tras la muerte de éste, arremetió contra Marco Antonio, su heredero, a quien veía con la misma ambición imperialista que a Julio César. Cicerón le dedicó unas Filípicas que, en última instancia, le costaron la vida.

La obra oratoria de Cicerón

La obra oratoria de Cicerón y sus discursos se pueden dividir en dos grandes apartados:

  • Discursos judiciales: In C. Verrem, Pro Fonteio y Pro Rabirio, Pro Marcello, Pro Murena, entre otros.
  • Discursos políticos: De Imperio Pompeii, las Catilinarias, las Filípicas, etc.

Cicerón muestra un estilo cambiante, con frecuencia con frases largas y un cuidado oficio retórico que combina contenido y forma.

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