Origen y Evolución de los Helenismos en la Lengua Española
Introducción a los Helenismos
Los helenismos son voces procedentes del griego. Para estudiar los helenismos, tenemos que tener en cuenta que existen dos momentos fundamentales para la introducción de esas voces en nuestra lengua:
Etapas de Introducción
1. Etapa anterior a la llegada de los romanos
Aunque de este periodo apenas quedan restos en el idioma, salvo algunos topónimos destacados como Ampurias y Rosas.
2. Después de la colonización latina y la romanización
Ya el latín incorporó muchos helenismos a su propia lengua, lo que hizo que las lenguas romances tomaran un amplio caudal de helenismos heredados. Estos presentaron evoluciones características según el dominio lingüístico de que se trate. A través del latín llegaron voces como arroz o atún.
Vías de Transmisión e Intermediarios
No fue solamente el latín la lengua intermediaria, sino que también se incorporaron a través del Imperio Bizantino y, en este caso, a través del árabe. De este modo se incorporaron los helenismos altramuz o jibia (donde sepia = jibia).
También llegaron otros helenismos a partir de los comerciantes genoveses y venecianos: calma, gruta y chusma. El término chusma se usaba originalmente como un sustantivo colectivo que refería a todos los que remaban en los barcos.
Los helenismos son difíciles de estudiar porque utilizaron, a su vez, al catalán como segunda lengua intermediaria. Por ese motivo, se encuentran algunos ejemplos que tienen una vocal final ajena o extraña en el contexto evolutivo del español.
Evolución Fonética y Ejemplos
Un ejemplo notable es Cophinum: en este helenismo, el grupo ph suena como una f. La evolución de COFINUM debería haber dado cuévano, pero no existe en español con esa forma; lo que tenemos en español es cofre.
La Difusión a través de la Escritura
Existen palabras que llegan al idioma a través del oído, pero a través de la escritura también llegaron numerosos helenismos a las lenguas romances en general y al castellano en particular. En el caso del castellano, este se convirtió en una lengua difusora de helenismos a raíz de la función que desempeñaron las Escuelas de Traductores: primero la de Toledo y después el Scriptorium Alfonsí.
Esto ha permitido la existencia de determinados dobletes dentro del español con peculiaridades significativas en función del momento en que se introdujeron y debido a la lengua que funcionó como intermediaria. Por ejemplo, bodega es un helenismo que llega a través del latín.