El Origen y Evolución del Movimiento Obrero en la España del Siglo XIX
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,09 KB
El impacto de la Revolución de 1868 en el movimiento obrero
La Revolución de Septiembre de 1868 permitió la llegada a España de las ideas socialistas y anarquistas, facilitando la formación de los primeros núcleos vinculados a la Primera Internacional. En este contexto, Giuseppe Fanelli fue el encargado de crear los primeros grupos de afiliados a la organización.
La influencia del anarquismo
Fanelli, miembro de la Alianza Internacional de la Democracia Socialista, difundió las ideas anarquistas presentándolas como las de la AIT. Debido a esto, los primeros afiliados españoles creyeron erróneamente que el programa de la Alianza era el de la Primera Internacional. Este hecho favoreció:
- La expansión y arraigo de las ideas anarquistas entre el proletariado catalán.
- La penetración en el campesinado andaluz.
- El auge del apoliticismo, tras la decepción que supuso para muchos la actitud de los partidos políticos tradicionales.
La Federación Regional Española (FRE)
A partir de 1869, las asociaciones obreras se expandieron por toda España. El primer congreso de la Federación Regional Española de la AIT se celebró en Barcelona en 1870. En esta ciudad se tomaron acuerdos concordantes con la línea anarquista del obrerismo:
- La huelga como arma fundamental del proletariado.
- El apoliticismo.
- La realización de la revolución social mediante la acción directa.
La introducción del marxismo en España
La difusión de las teorías marxistas en España llegó de la mano de Paul Lafargue, yerno de Marx, quien se instaló en Madrid a partir de 1871. Lafargue impulsó al grupo de internacionalistas madrileños favorables a las posiciones marxistas. Este grupo, integrado por figuras como Francisco Mora, José Mesa y Pablo Iglesias, desarrolló a través del periódico La Emancipación una amplia campaña a favor de la necesidad de la conquista del poder político por la clase obrera.
La escisión entre anarquistas y marxistas
Las discrepancias entre las dos corrientes internacionalistas culminaron en 1872 con la expulsión del grupo madrileño de la FRE y la fundación de la nueva Federación Madrileña, de carácter netamente marxista. Este núcleo marxista era minoritario, ya que la mayoría de las organizaciones integradas en la AIT mantuvieron su primitiva orientación bakuninista.
Declive del internacionalismo
El internacionalismo alcanzó su momento álgido durante la Primera República, cuando diversos grupos anarquistas adoptaron una posición insurreccional con la esperanza de provocar la revolución y el derrumbe del Estado. Tras el fracaso de estos levantamientos, la Internacional empezó a perder fuerza. Su declive definitivo se produjo a partir de 1874, cuando el nuevo régimen de la Restauración la declaró ilegal y la obligó a organizarse en la clandestinidad.