Origen y Misión de la Iglesia: El Legado de Jesús de Nazaret
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Después de casi dos mil años
Después de casi dos mil años, la Iglesia existe; es una realidad en medio de un mundo pluralista. Existen diferentes iglesias: la católica, la ortodoxa, la Reforma protestante y las más recientes fundaciones.
Millones de hombres y mujeres declaran pertenecer a ellas de algún modo y en alguna medida. La Iglesia no es una invención de última hora; todas, sin excepción, se remontan a orígenes muy lejanos en el tiempo porque, hace 2000 años, existió un tal Jesús de Nazaret, a quien ellas confiesan como Mesías, el Salvador e Hijo de Dios.
El principio de Jesús de Nazaret y su Espíritu
La palabra "iglesia" no es muy usada en los evangelios. Sea fuerte la existencia o no de tal palabra, un dato es innegable: Jesús de Nazaret no fue un solitario, sino que, apenas se lanzó a la actividad pública, trató enseguida de reunir en torno a sí a otras personas, hombres y mujeres, invitándolos a seguir sus huellas y les contagió su propio entusiasmo.
La preocupación de Jesús
Indagando en los evangelios, se llega también con suficiente facilidad a individuar cuál haya sido ese fuego: era una incontenible pasión por el Reino o Reinado de Dios.
Trasfondo bíblico de la pasión de Jesús
Se trata de una futura intervención maravillosa de Dios en favor del pueblo y del mundo entero; una intervención mediante la cual habría renovado de manera positiva todo: los hombres, sus recíprocas relaciones, su relación con Él y con el mundo. Jesús conocía las Escrituras; lo que habían anunciado los profetas estaba comenzando a ser realidad. En las narraciones evangélicas se lo ve profundamente convencido de ello. Y la otra convicción, la de ser enviado por Dios, hizo que Él pusiera los signos correctos que revelaban su llegada.
Traducción del cuarto evangelio
Para el evangelista Juan, el sentido de la palabra vida es extremadamente rico y cargado de realismo; ella abarca la totalidad de la existencia humana. Juan Pablo II considera que esta frase es reveladora del núcleo de la misión de Jesús.
Quien movía a Jesús era el Espíritu
En Jesús moraba, de forma estable, el Espíritu de Dios. Es el Espíritu quien lo empuja constantemente hacia la realización de su misión. El evangelista Juan piensa en Jesús como una fuente de vida, precisamente por estar lleno del Espíritu Santo.
Jesús entrega su Espíritu a sus seguidores
Fue ese mismo Espíritu el que Jesús contagió a sus seguidores. También ellos lo recibieron de Él y, con ese Espíritu, se lanzaron a la nueva aventura en que los embarcó al haber acogido su invitación de seguirlo.