Orígenes y Consolidación de los Reinos Cristianos en la Península Ibérica
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La Creación de los Reinos Cristianos
1. Reinos y Condados Occidentales
En la Cordillera Cantábrica, se produjo un aumento de población con la llegada de refugiados visigodos que huían del avance musulmán. Hacia el 718, Don Pelayo se convirtió en caudillo de un grupo de refugiados en las montañas asturianas; ganó la Batalla de Covadonga y creó el Reino de Asturias. Alfonso I, que sucedió a Pelayo, atrajo población a los valles del Duero, Miño y Ebro. A finales del siglo VIII, la capital se trasladó a Oviedo.
2. Los Reinos y Condados Orientales
La zona pirenaica fue un territorio de frontera entre el reino franco y el musulmán. Carlomagno pretendía establecer el valle del Ebro como línea fronteriza, creando la Marca Hispánica. Tras la derrota de Roncesvalles, su interés se centró en Pamplona. Allí, un miembro de la familia Arista se proclamó primer rey de Pamplona. En los valles pirenaicos, Aznar Galíndez había fundado el Condado de Aragón.
3. Consolidación de los Reinos
Reino Astur-Leonés
- El reino asturiano se asentó con Alfonso II y Alfonso III, expandiéndose hasta el río Ebro.
- Se hizo de León la capital del reino.
- El dominio leonés en la meseta oriental se ejerció bajo el Condado de Castilla.
- En la segunda mitad del siglo X, el conde Fernán González logró una gran autonomía del poder leonés.
Reino de Navarra
- Con Sancho III el Mayor, Navarra alcanzó su máximo esplendor.
- Tras su muerte, su patrimonio se dividió entre sus hijos: García Sánchez III sobre Navarra, Fernando I sobre Castilla (que luego sería también de León), y Ramiro I sobre Aragón.
Reino de Castilla
- Fernando I, además de rey de Castilla, también lo fue de León.
Reino de Aragón
- Sancho Ramírez (hijo de Ramiro I) volvió a unir temporalmente los reinos de Aragón y Navarra.
Las Dos Grandes Coronas Cristianas
1. Formación y Expansión de la Corona de Castilla
Fernando I logró dominar toda la cuenca del Duero. Los reinos de taifas de Zaragoza, Toledo, Valencia, entre otros, le pagaban parias (tributos). El Reino de Castilla y León pasó a convertirse en la potencia hegemónica peninsular.
Alfonso VI logró unificar de nuevo los territorios del reino. También tomó Toledo en 1085, extendiendo con ello su control sobre el Tajo. Alfonso VII, conocido como "el Emperador", consolidó esta frontera del Tajo.
Se crearon órdenes militares (como las de Santiago, Calatrava y Alcántara), lo que permitió avanzar hacia el río Guadiana y alcanzar Cuenca, a pesar de la importante derrota cristiana en la Batalla de Alarcos (1195).
Una victoria crucial en la Batalla de Las Navas de Tolosa (1212) contra los almohades abrió la posibilidad de ocupar el sur peninsular. Fernando III "el Santo" conquistó gran parte de Andalucía, incluyendo Extremadura y el Bajo Guadalquivir (Sevilla, Córdoba, Jaén). Tras estas campañas, los musulmanes en la península quedaron reducidos principalmente al Reino Nazarí de Granada, y el Reino de Murcia, que aunque inicialmente vasallo, sería incorporado posteriormente a Castilla.