Orígenes y Evolución de la Arquitectura Románica en Galicia
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Inicios de la Arquitectura Románica en Galicia
Aunque el inicio del estilo románico suele situarse en el siglo XI, en Galicia no se introduce hasta el último cuarto de dicha centuria, manifestándose de forma muy tardía. A lo largo del siglo XII se produjo una gran actividad constructiva que se prolongó hasta principios del XIII.
Contexto Histórico y Causas del Retraso
Este retraso constructivo responde a diversos factores fundamentales:
- La situación periférica de Galicia respecto al resto de Europa.
- La invasión de Almanzor, que convirtió la región en una zona insegura.
- Las visitas frecuentes de piratas a las costas gallegas.
A partir de mediados del siglo XI, Galicia se estabiliza y comienza a desarrollarse, impulsada por la intensificación de la peregrinación a Santiago. No obstante, las obras de finales del siglo XI son muy escasas, limitándose concretamente a cinco edificios.
Tendencias y Corrientes Arquitectónicas
Se distinguen dos tendencias arquitectónicas principales en este periodo:
- La primera tiende al primer románico o arte lombardo-catalán. Esta corriente ya estaba superada en Francia, país de procedencia de la mayoría de los peregrinos, quienes establecieron una vía de comunicación e influencia en favor del arte francés.
- La influencia de monarcas como Alfonso VI o figuras eclesiásticas como Diego Gelmírez fue determinante para la consolidación del estilo.
La Catedral de Santiago y la Innovación del Maestro Mateo
Las obras de la catedral románica de Santiago se iniciaron posiblemente de la mano de artistas franceses. Destaca la figura del Maestro Mateo, encargado de concluir la obra de Santiago. Bajo su dirección aparecen innovaciones técnicas fundamentales:
- Aparición de pilares múltiples.
- Ligero apuntamiento de algunos arcos.
- Primeras bóvedas de crucería cuatripartitas en Galicia.
- La organización del edificio otorgando un papel básico a la entrada de luz.
La Arquitectura de los Monjes Cistercienses
La otra corriente innovadora es la de la arquitectura cisterciense, apoyada por los monarcas del siglo XII. Los monasterios se empezaron a construir a finales del XII, buscando plasmar su estilo de vida a través de una racionalización de la arquitectura:
- Uso de arcos apuntados para reducir los empujes.
- Muros muy perforados para iluminar el interior.
- Se prescinde de figuraciones, limitándose a lo sumo a ornamentos geométricos o vegetales.
Cabe destacar que el gótico en Galicia es muy temprano; a partir de 1220 ya se encuentra un gótico de buena calidad realizado por el taller del Maestro Mateo.
Estudio de Edificios Emblemáticos
San Antolín de Toques
Este edificio es anterior al románico, como se ha visto previamente. En el siglo XII se remodelaron el presbiterio y la parte alta de los muros de la nave. El presbiterio se cubrió con una bóveda de cañón. Las reformas también afectaron a las ventanas y, en menor medida, a la puerta.
Presenta arcos ciegos de medio punto y arcuaciones típicas del estilo lombardo-catalán. La estructura de los aleros de la nave se interrumpe en las esquinas por falta de resolución técnica. Estas arcuaciones, propias de un periodo previo, están mal colocadas en el testero, donde los apoyos quedan inclinados. Las ventanas son de doble derrame, rasgo muy característico del lombardo-catalán.
San Juan de Villanova
Considerada la primera iglesia románica de Galicia, aunque no se dispone de datos precisos sobre su historia. Posee una cabecera semicircular, la primera de la región, con una relación totalmente abierta entre la cabecera y la nave, funcionando prácticamente como un espacio único.
En el muro sur se observan ventanas de doble derrame. Se emplean dos tipos de materiales: para la nave, un aparejo regular de pequeño tamaño; y para el ábside, el aparejo de sillería tradicional de la zona, con marcas de cantero talladas en los sillares. La cornisa presenta motivos ornamentales y un trenzado, mientras que el interior del ábside destaca por su gran amplitud.
San Martín de Mondoñedo
Su construcción comenzó por la cabecera, apoyándose en los muros laterales. Cuenta con ventanas de doble derrame y columnas embebidas en la cara interior del muro que no cumplen función estructural.
La cabecera dispone de ábsides laterales similares a los de San Juan de Villanova, pero la capilla central es distinta y carece de arcuaciones. Las capillas laterales tienen un número diferente de arcuaciones:
- Capilla norte: presenta un ajedrezado de influencia francesa.
- Capilla central: muestra ajedrezado sobre la ventana y un alero reutilizado de la edificación anterior.
El tramo que precede a las capillas se convierte en un crucero que destaca en la fachada. Dispone de bóvedas de cañón en los extremos y un cimborrio central, el primero documentado hasta el momento. Las columnas rematan en dos capiteles plenamente románicos con figuraciones de animales imaginarios.
Los pilares compuestos permiten la carga de hasta cuatro arcos. Sus cuatro capiteles son más esbeltos y ricos en ornamentación, representando pasajes bíblicos. También destaca la aparición de mobiliario litúrgico, como un antipendio tallado en piedra con motivos religiosos, y pinturas románicas en el lado sur del crucero. Las cubiertas de madera, por su parte, no generan empujes laterales.