Ortega y Gasset: La Revelación Primigenia de la Vida y la Posesión del Ser
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Comentario Filosófico: La Vida como Revelación según Ortega y Gasset
La piedra no se siente ni sabe ser piedra: es para sí misma, como para todo, absolutamente ciega. En cambio, vivir es, por lo pronto, una revelación, un no contentarse con ser, sino comprender o ver que se es, un enterarse. Es el descubrimiento incesante que hacemos de nosotros mismos y de nuestro mundo en derredor.
Ahora, vamos con la explicación y el título jurídico de ese extraño posesivo que usamos al decir “nuestra vida”; es nuestra porque, además de ser ella, nos damos cuenta de que es y de que es tal y como es. Al percibirnos y sentirnos tomamos posesión de nosotros, y este hallarse siempre en posesión de sí mismo, este asistir perpetuo y radical a cuanto hacemos y somos, diferencia el vivir de todo lo demás.
Las orgullosas ciencias, el conocimiento sabio, no hacen más que aprovechar, particularizar y regimentar esta revelación primigenia en que la vida consiste.
Ideas Principales sobre la Conciencia Existencial
- El primer atributo de la vida es ser consciente de lo que hacemos y nos pasa.
- Este conocimiento o saberse a sí misma no es intelectual, sino pura presencia de la vida ante sí misma.
- Vivir es una revelación o descubrimiento continuo de nosotros mismos en el mundo.
- Nuestra vida es nuestra porque al darnos cuenta de ella la poseemos.
- El conocimiento intelectual es ya una particularización o conocimiento secundario respecto de esta revelación original.
Profundización: El Carácter Evidencial de la Vida
El texto se refiere al primero de los atributos o modos de ser que, según Ortega, la vida posee: su carácter evidencial. La vida es una realidad que posee la propiedad de ser transparente a sí misma, de darse cuenta permanentemente de que acontece, pues “nada de lo que hacemos sería nuestra vida si no nos diésemos cuenta de ello.”
Este darse cuenta no se refiere a un tipo de conocimiento especial, un conocimiento intelectual, que es el propio de las ciencias. Lo definitivo de la vida no lo aportan la biología o la psicología hablando del cuerpo o del alma, pues estos saberes se apoyan en un saber anterior. Se trata del saberse a sí misma existiendo en el mundo, es decir, una suerte de revelación incesante del hecho mismo de que vivimos y de que esa vida es nuestra.