Ortega y Gasset: La Superación del Idealismo y el Realismo a través de la Vida

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La Tarea Filosófica de Ortega y Gasset: Superación del Dualismo

En su obra fundamental, ¿Qué es la Filosofía?, José Ortega y Gasset se plantea cuál es el tema central de su tiempo. Esta pregunta, en la que, como hiciera Kant en respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, Ortega trata de hacerse consciente del presente histórico y filosófico en el que está viviendo, intenta resolver la tarea más importante de la filosofía en ese momento.

Esta tarea no es otra que la superación del idealismo y del positivismo (o realismo ingenuo). Ambas son teorías contrapuestas que han dominado el pensamiento occidental.

El Realismo Ingenuo y la Trampa del Positivismo

El realismo se va repitiendo en diversos pensadores. Si en la filosofía griega era una constante, reaparece una y otra vez en la historia del pensamiento, y una de sus formas es el positivismo. Para esta corriente, que Ortega conocía muy bien, solo existe lo dado, lo inmediato, lo útil, lo medible; en definitiva, lo positivo.

La realidad «objetiva» se convertirá en el objeto fundamental de la filosofía, dejando al sujeto de lado como si este no interviniera en ningún sentido en el proceso de conocimiento, en la relación que se establece entre el sujeto y el objeto.

La Crisis de la Modernidad: El Idealismo como Prisión del Yo

Por eso, el realismo dejó paso al idealismo. Este idealismo es la teoría que ha dominado toda la Modernidad y que es la responsable de alejar al ser humano de la realidad.

El famoso aforismo cartesiano, el «Pienso, luego existo», convierte al mundo en un objeto pensado, y volver a contactar con las cosas no es tan fácil como a primera vista pudiera parecer. El idealismo nos expulsó del mundo. «El yo, el sujeto, se traga el mundo exterior», y no cabe aceptar ingenuamente la existencia de un mundo exterior en el que las cosas son tal y como se me presentan.

Es necesario liberar al yo de la prisión en la que él mismo se ha encerrado, desconfiando de la realidad, interpretada como un posible engaño, una ilusión. El idealismo subjetiviza el mundo, lo convierte en un contenido más de mi conciencia, de mi pensamiento.

La Insuficiencia de los Extremos Filosóficos

El idealismo supera al positivismo y al realismo ingenuo, pero produce una situación artificial en la que el sujeto se encuentra encerrado dentro de sí, incapaz de aceptar datos que parecen evidentes por el sentido común. El idealismo nos enseña a desconfiar de las cosas, a preguntar, pero va demasiado lejos en este afán interrogador.

El yo no puede ser el objeto fundamental de la filosofía, no puede ser ese todo radical que andábamos buscando. Ni solo la realidad, ni solo el sujeto pueden ser el dato radical del que se encargue la filosofía.

Ambas posibilidades quedan mancas ante nuestra experiencia cotidiana del conocimiento, en la que el individuo tiene mucho que decir, pero la realidad impone también una serie de condiciones.

La Propuesta de Ortega: La Vida como Dato Radical

Por ello, Ortega busca un nuevo objeto que concilie y supere al realismo y al idealismo: la vida como dato radical de toda filosofía.

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