Panorama de la Creación Literaria durante la Dictadura Franquista

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La Lírica en el Franquismo: De la Poesía Desarraigada a la Social

Aunque Miguel Hernández fue una figura clave en la poesía de la posguerra, las principales corrientes líricas del franquismo se desarrollaron en torno a dos ejes:

  • Poesía Arraigada: Representada por autores como Leopoldo Panero o Luis Rosales, de tono optimista y afín al régimen franquista.
  • Poesía Desarraigada: Caracterizada por la angustia ante la vida, con figuras como Blas de Otero y Dámaso Alonso.

La Generación de los Cincuenta

Se abandonó progresivamente la poesía social tras la aparición de nuevos autores como Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma y José Ángel Valente. Estos poetas pretendían profundizar en el conocimiento de la realidad o evocar recuerdos y experiencias personales.

Los Novísimos

En 1970, Castellet publicó una antología que marcó la aparición de los Novísimos. Se trataba de una poesía esteticista y minoritaria, cargada de referencias culturales. Entre sus autores destacaron Guillermo Carnero, Félix de Azúa, Ana María Moix o Pere Gimferrer, quien fue uno de los autores más importantes de esta corriente.

La Novela en el Franquismo

La Novela de los Años Cuarenta

La publicación de La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, marcó el inicio de una nueva tendencia: el tremendismo, que abordaba con crudeza los aspectos más descarnados de la realidad. Otra obra destacada es Nada, de Carmen Laforet, que narra el paulatino desencanto de una joven estudiante universitaria.

La Novela Social de los Años Cincuenta

Al igual que en el caso de la lírica, la realidad irrumpió en la narrativa y los autores emprendieron el cultivo de la novela social. El narrador intenta reflejar los hechos con objetividad y reproduce los diálogos como si los hubiese grabado previamente.

La Novela Experimental de los Sesenta

Las tendencias anteriores provocaron el cansancio de autores y lectores a finales de los años cincuenta. La publicación en 1962 de Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, supuso el comienzo de la novela experimental. Los autores renovaron la técnica narrativa y abandonaron la estética realista.

El Teatro en el Franquismo

En los primeros años de la posguerra predominó un teatro cómico destinado a la burguesía. Pero ya en los mismos años cuarenta comenzó a escribirse un teatro de humor más intelectual. Entre los autores de esta tendencia, cercana al teatro del absurdo europeo, destacaron Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura. Los años cincuenta supusieron, al igual que en la novela y la poesía, la aparición de un teatro social.

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