Panorama de la Narrativa Española Contemporánea: Autores y Obras Clave
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Testimonio y Realismo en la España de Posguerra
Desde otro mirador, tendríamos a la España dictatorial que pretende dar testimonio de unos hechos concretos. Estos los hallamos en Un día volveré y Teniente Bravo, de Juan Marsé, obras en las que podemos cifrar su pensamiento.
El Realismo Heterogéneo y la Maestría Lingüística
Se trata de un realismo heterogéneo y disperso. En esta línea estarían las novelas El caldero de oro y El heredero, de J.M. Merino; así como La fuente de la edad y La ruina del cielo, que representan el arte sin más de contar la vida de forma humorística, pero con una maestría lingüística que nos recuerda a Quevedo, de Luis Mateo Díez. También destaca La mirada, de J.M. Guelbenzu, y la novelista Almudena Grandes, quien irrumpió con fuerza con Las edades de Lulú.
El Discurso Reflexivo y la Meditación Narrativa
Un discurso reflexivo englobaría a la tetralogía de Luis Goytisolo, destacando Recuento y Los verdes de mayo hasta el mar. En este discurso meditativo entraría también Estela del fuego que se aleja; todas estas obras van más allá del argumento temático. En la reflexión sobre el pasado se situaría Javier Marías, de quien debemos citar Corazón tan blanco. Por su parte, la novela de Eduardo Mendoza, El año del diluvio, plantea el eterno existencialismo y la angustia que nos rodea.
La Novela de Intriga, el Humor y el Fenómeno Editorial
No podemos silenciar tampoco las novelas de intriga de Vázquez Montalbán: Los mares del Sur, Los pájaros de Bangkok y Las alegres muchachas de Atzavara. Encontramos también al Torrente Ballester paródico y humorista en La muerte del decano, o al Muñoz Molina conspirativo, policíaco y de espionaje en El invierno en Lisboa.
Eduardo Mendoza vuelve a aparecer con el misterio, el humor, la parodia y la intriga en El misterio de la cripta embrujada, mientras que Guelbenzu aporta su reciente Muerte en primera clase. Aunque su clasificación es difícil, el novelista Ruiz Zafón consiguió con La sombra del viento darse a conocer en todo el mundo, lo que se puede definir como un auténtico fenómeno editorial por la gran cantidad de lectores.
Literatura Social y Neorrealismo Fantástico
En lo que se entiende hoy por literatura social, sobresaldría Rafael Chirbes con Los disparos del cazador y La caída de Madrid. En un neorrealismo fantástico, veteado a veces de intimismo, estaría Luis Landero con Juegos de la edad tardía. Finalmente, cabe destacar la narración mítica en El testimonio de Yarfoz, de Sánchez Ferlosio, y Olvidado rey Gudú, de Ana María Matute.