El Fin del Patrón Oro y el Futuro de la Estabilidad Monetaria
La Evolución del Sistema Monetario: Más allá del Patrón Oro
Los que abogan por un regreso al patrón oro no siempre aprecian hacia qué diferentes líneas nuestra práctica se ha venido desplazando. En realidad, el patrón oro ya es una "reliquia bárbara". Los partidarios del patrón antiguo no perciben cuán lejos está este del espíritu y de las necesidades de nuestro tiempo. Inadvertido, ha hecho su entrada un patrón regulado no metálico.
Hay ilustres defensores de la restauración del oro (como Hawtrey) que no lo saludan como el restablecimiento de una moneda natural, sino que pretenden firmemente que sea una moneda regulada. Lo natural es preguntarse: ¿Para qué necesitamos el oro?
Razones para la permanencia del oro
Existen tres razones fundamentales:
- 1) Reserva líquida: El oro es necesario como reserva líquida para saldar deudas internacionales.
- 2) Transición experimental: Facilita la realización de un experimento sin romper las amarras con el sistema antiguo.
- 3) Intereses creados: Los intereses de los productores de oro deben tomarse en consideración.
Riesgos de la Dependencia Internacional y la Reserva Federal
Con la presente distribución mundial del oro, el establecimiento del patrón oro significa, inevitablemente, que entregamos la regulación de nuestro nivel de precios y el manejo del ciclo de crédito a la Junta de la Reserva Federal y al Banco de Inglaterra. La Reserva Federal podría no hacer caso alguno al Banco, pero si este no le hiciera caso, correría el riesgo de verse inundado o privado totalmente de oro.
Sería precipitado, en las presentes circunstancias, someter nuestra libertad de acción a la Junta de la Reserva Federal de EE. UU. No poseemos todavía la suficiente experiencia acerca de su capacidad para actuar con valentía e independencia en los periodos de tensión.
Hacia una Política de Estabilidad Económica
Por lo tanto, considerando de la máxima importancia la estabilidad de los precios, el crédito y el empleo, y como no existe confianza en que el patrón oro obsoleto vaya a garantizarnos ni siquiera la módica estabilidad proporcionada en el pasado, se rechaza la política de restaurar el patrón oro.
No parece sensato acometer un patrón oro regulado conjuntamente con EE. UU., porque mantiene demasiados defectos del viejo sistema, pero sin sus ventajas, y porque nos haría demasiado dependientes de la política y los deseos de la Junta de la Reserva Federal.