La paz de los vencedores tras la Primera Guerra Mundial: Versalles, tratados y la Sociedad de Naciones
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La paz de los vencedores
Los tratados de paz
Wilson quería imponer una paz fundada en el derecho y el respeto a las nacionalidades. Los europeos eran más proclives a la defensa de sus intereses particulares. En resumen, los que habían perdido menos con la guerra eran más generosos en la victoria y los más perjudicados deseaban fuertes compensaciones. El más importante de los tratados fue el de Versalles, en el que se estipuló la suerte de Alemania. Este acuerdo se elaboró partiendo de la base de que Alemania era responsable del conflicto.
- El Imperio alemán entregó Alsacia y Lorena a Francia, la Posnania (Posen) a Polonia y separó la Prusia Oriental del resto del territorio mediante el corredor de Danzig.
- Se impuso a Alemania el pago de fuertes reparaciones de guerra para compensar las destrucciones en los países vencedores.
- En Saint-Germain, Austria perdió todos los territorios eslavos y se convirtió en república.
- Por el Tratado de Trianon, Hungría perdió la salida al mar y parte de sus antiguos territorios fueron cedidos a la nueva Checoslovaquia, a Yugoslavia y a Rumania.
- Por el Tratado de Neuilly, Bulgaria cedió parte de sus territorios a Grecia.
La Sociedad de Naciones
Por el tratado de Versalles se crearon las bases de una nueva organización, la Sociedad de Naciones (SDN), que debía garantizar la paz en el futuro. La Asamblea General estaba formada por todos los Estados miembros y existía un Consejo. La SDN quedó encargada de supervisar el cumplimiento de los tratados, de garantizar el desarme general, de proteger a las minorías nacionales de los respectivos Estados y de administrar los territorios sustraídos de Alemania y Turquía.
Una paz inestable
Al acabar la guerra, la mayoría de la población trabajadora europea, que había sufrido mucho durante el conflicto, volvió a una realidad cotidiana de grandes penurias. En 1919 se produjo la insurrección de los espartaquistas alemanes, dirigidos por Rosa Luxemburg, pero el levantamiento fue aplastado. Ese clima de crispación contribuyó, entre otros factores, al ascenso de los fascismos.