Pensadores y Literatura de la Ilustración: Legado y Obras Clave
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Principales exponentes de la Ilustración
Durante el Siglo de las Luces, destacaron figuras fundamentales cuyas obras transformaron el pensamiento europeo:
- Voltaire: Autor de innumerables obritas y panfletos como Tratado sobre la tolerancia o El filósofo ignorante; diversas obras poéticas y teatrales, como Henriade o Zaïre; y relatos alegóricos sobre problemas morales, como El ingenuo o Cándido o el optimismo, su obra maestra, en la que la bondad natural del protagonista choca con la sociedad.
- Denis Diderot (1713-1784): Además de dirigir la Enciclopedia, escribió obras teatrales y varias novelas, como La religiosa, Jacques el fatalista y El sobrino de Rameau.
- Jean-Jacques Rousseau (1712-1778): Fue el gran disidente de la Ilustración, ya que defendió, exaltando el sentimiento, que el progreso de la sociedad es el causante de todos los males por ser el hombre bueno por naturaleza. Sobresalen de él obras como: El contrato social, donde expone sus ideas políticas y que inspiró la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; La nueva Eloísa, novela epistolar sobre el conflicto entre el amor y el deber; Emilio o De la educación, libro a medio camino entre la novela y el tratado educativo donde plantea sobre nuevas bases el problema de la educación; Confesiones; y Meditaciones de un paseante solitario.
La Enciclopedia: El saber al servicio del cambio
Especial mención requiere la Enciclopedia (1745-1772), síntesis de los conocimientos de la época, que ayudó en la lucha contra el Antiguo Régimen. Estaba formada por dieciséis volúmenes de texto y once de láminas, y llevó por subtítulo Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios. Sus directores fueron el ya mencionado Diderot y D’Alembert, colaborando también Voltaire, Montesquieu, Rousseau y Buffon.
El Neoclasicismo en la literatura
En la literatura se impuso el Neoclasicismo, triunfando los principios clásicos basados en la armonía y el equilibrio. Las obras neoclásicas quedan sujetas a la razón, escribiéndose tratados que establecen reglas racionales para la escritura, como la Poética de Luzán.
Principios literarios del siglo XVIII
En este periodo se defendieron los siguientes principios:
- La verosimilitud y el decoro.
- La separación de lo trágico y lo cómico.
- La intención didáctica.
- El espíritu crítico.
A finales del siglo, algunos autores rechazaron la rigidez de estas normativas, ensalzando los sentimientos y dando lugar al nacimiento del Prerromanticismo.