Pensamiento Político: Aristóteles y Rousseau sobre Sociedad, Propiedad y Desigualdad

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Aristóteles: La Política y la Sociedad

Aristóteles defiende la propiedad privada, considerándola beneficiosa porque proporciona satisfacción, aunque la riqueza excesiva no le parece adecuada. Para él, la sociedad es natural, no una convención. Su origen se encuentra en las familias que, al unirse, forman aldeas; y estas, a su vez, dan lugar a las polis, que representan la forma suprema, perfecta y autosuficiente de comunidad.

El fin de las familias es vivir, el de las aldeas es vivir bien, y la polis es la perfección de toda comunidad. Aristóteles afirma que el hombre es un animal político por naturaleza; con leyes, el hombre es perfecto, pero sin ellas es un animal salvaje. Sostiene que la sociedad es anterior al individuo porque, según la naturaleza, si no existe la sociedad, el hombre no es hombre. La razón por la que el hombre es un animal social es porque la naturaleza, según él, no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que posee la palabra.

La familia es una sociedad natural, pero las aldeas y ciudades son sociedades fundadas en la convención, y estas desarrollan la perfección humana. En las ciudades hay hombres libres y esclavos; no todos los libres son ciudadanos, excluyéndose a los campesinos y artesanos porque no tienen ocio y están exentos de virtud. Justifica la esclavitud como algo natural, basando las desigualdades entre los hombres o su condición social en la naturaleza. La riqueza no le parece bien; cree que se puede ser feliz con lo necesario.

Formas de Gobierno según Aristóteles

  • Monarquía: Gobierno de uno solo, virtuoso y justo.
  • Democracia: Gobierno del pueblo.
  • Aristocracia: Gobierno de los nobles, los mejores.
  • República: Mezcla de aristocracia y monarquía.

Aunque considera la monarquía como la mejor, valora todas estas formas de gobierno como buenas siempre que tengan como fin el bien común.

Rousseau: La Desigualdad y el Contrato Social

Para Rousseau, la libertad y la perfectibilidad produjeron la primera revolución social, en la que el hombre comenzó a desarrollar la razón, el lenguaje y los sentimientos. Esta etapa trajo consigo ventajas e inconvenientes, y debió de ser el periodo más feliz de la humanidad antes de la corrupción social.

Rousseau argumenta que la vida social crea desigualdades sociales que conducen al ser humano a su desdicha. Esta desigualdad se produce en la segunda revolución, donde el descubrimiento de la metalurgia da lugar a la división del trabajo y el de la agricultura a la propiedad privada. El hombre almacena y acapara; no le basta con la búsqueda del propio provecho a costa del perjuicio de los demás, lo que provoca servidumbre en lugar de libertad e igualdad, y produce también competencia y guerra.

Ante esta situación desfavorable, se establece un contrato social en el que se fijan leyes para asegurar los derechos y las propiedades de todos. Los ricos querían que se garantizase su propiedad privada, y los pobres creían que la ley sería igual para todos. Sin embargo, lo único que se consigue es más desigualdad y servidumbre. Los hombres se someten a los poderosos para conservar la vida y sus bienes, entregando su libertad e igualdad. Este equilibrio no duró y llegaron las revoluciones.

El derecho natural a la libertad e igualdad estaba por encima del derecho a la propiedad que los estados eliminaron. La sociedad política nació cuando se necesitaron magistrados para velar por el cumplimiento de las leyes; estos dependían de la voluntad popular, pero el poder corrompe. La primera desigualdad, entre ricos y pobres, se agranda y aparece otra entre amos y esclavos. Con la desaparición de la libertad, la voluntad popular y la independencia del ser humano, este desarrolló su razón en las ciencias, el arte y sus pasiones.

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