El Pensamiento Político de Santo Tomás de Aquino: Ley, Estado y Bien Común

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El Pensamiento Político de Santo Tomás de Aquino

La realidad política es consustancial a los seres humanos (influencia de Aristóteles) y moralmente positiva. El hombre es un animal social y político por naturaleza, a diferencia de San Agustín, quien rechaza que el Estado tenga su origen en el pecado original; para Santo Tomás, la vida social es inherente al hombre gracias a la creación de Dios.

La Relación entre la Iglesia, el Estado y el Tiranicidio

Santo Tomás defiende el derecho de la Iglesia a deponer a aquellos gobiernos que no sitúan los principios cristianos; así se introduce cierta posibilidad de tiranicidio, idea desarrollada posteriormente por Juan de Mariana.

Asimismo, afirma que deben valorarse las consecuencias del tiranicidio y sopesar si, una vez depuesto el tirano, el pueblo mejoraría o no su forma de vida.

La Finalidad de las Leyes y el Bien Común

Las leyes deben propiciar la vida buena y virtuosa, que consiste en el camino que nos lleva a la contemplación de Dios. El Estado debe asegurar las condiciones terrenales para que esta pueda ser alcanzada en la vida sobrenatural. Mantiene una visión moral del Estado y su subordinación a la Iglesia.

Las Cuatro Clases de Leyes

Existen cuatro clases de leyes que reflejan el bien común, la armonía y la justicia social:

  • La ley eterna: Tal como está presente en el intelecto divino.
  • La ley natural: Es la manifestación de la ley eterna en el alma y la naturaleza humana; es inherente a la razón y está presente en todos los hombres.
  • La ley divina positiva: Es la ley de Dios, revelada a los hombres a través de las Sagradas Escrituras.
  • La ley humana positiva: Consiste en las leyes propias del Estado y que Santo Tomás define como "una ordenación de la razón para el bien común, hecha y promulgada por quien tiene el cuidado de la comunidad".

El Papel del Legislador y los Preceptos de la Conducta

La función del legislador es aplicar y concretar la ley natural, adaptándola a las circunstancias sociales y temporales de la sociedad. Introduce tres preceptos secundarios que orientan la conducta del ser humano:

  • La preservación de la vida: Rechaza el suicidio y se cuestiona la pena de muerte.
  • La conservación y reproducción.
  • La tendencia al conocimiento y a la vida en sociedad.

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