Percepción y Gestalt: ilusiones, alucinaciones y trastornos en psicología

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Percepción y solución de problemas

Estas leyes también se manifiestan en la vida diaria. La solución de un problema es una acción continua; es una actividad orientada hacia un fin, una actividad que es un todo conjunto en el cual la actividad parcial desempeña un papel en la estructura total, única, que le otorga significación. El punto decisivo en la solución del problema es la comprensión de la situación. Esta comprensión se entiende también como la formación de una Gestalt.

Engaños de la percepción

Los engaños de la percepción se presentan en distintas formas. Entre los más relevantes se encuentran:

  • Ilusión: es una deformación del objeto que estamos percibiendo; puede ocurrir de diferentes maneras y afecta a todos los sentidos. Forma parte de la experiencia psíquica normal.
  • Alucinaciones: se definen como percepciones sin objeto; se imagina algo que no existe como si fuera real. Suelen ser indicadores de enfermedad mental.

Contribución de la Gestalt

La Gestalt aportó a la psicología el descubrimiento de que existe un paralelismo entre las leyes que gobiernan la percepción y las que gobiernan el pensamiento humano. La Gestalt sostiene que el análisis de la percepción humana actúa como un modelo que permite inferir el funcionamiento de la mente; por ello denominó isomorfismo a la relación existente entre ambos niveles.

Trastornos de la percepción (Rolón)

Según Rolón, los sentidos no solo nos contactan con la realidad, sino que es a partir de ellos que nuestra personalidad se va formando. Sin embargo, no siempre lo que se percibe se adecua a la realidad. Muchas veces la percepción puede verse afectada por factores orgánicos o psicológicos.

Existen dos fenómenos principales que afectan la percepción del sujeto, produciendo diversos tipos de fallas y alteraciones:

  • Ilusión: percepción deformada de un objeto.
  • Alucinación: percepción sin objeto.

¿Por qué suceden estos fenómenos?

Para responder a esta pregunta hay que considerar la coexistencia en el sujeto de dos realidades diferentes: la realidad psíquica y la realidad exterior. Cuando incorporamos lo que ocurre en el mundo, lo pasamos por el tamiz de nuestra propia psique. Así, algo de la realidad externa se pierde, se enriquece o simplemente se modifica. Cada persona elabora un registro en cada una de las realidades que no es exactamente igual a lo real.

Estos procesos explican por qué las percepciones pueden variar entre individuos y por qué fenómenos como las ilusiones y las alucinaciones tienen implicaciones tanto para la comprensión teórica de la percepción como para la evaluación clínica.

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