La pérdida de las últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas

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El ocaso del imperio colonial español

Cuba y Puerto Rico eran las únicas colonias que España poseía a finales del siglo XIX. Las primeras demandas cubanas apostaban, en un principio, por un sistema autonómico que representara los intereses de los criollos. Los criollos eran hacendados blancos, descendientes de españoles pero nacidos en la isla, que demandaban:

  • Representación en las Cortes.
  • Participación en el gobierno de la isla.
  • Abolición de la esclavitud.
  • Libertad de comercio.

Estos intereses se oponían a los de los grandes propietarios españoles y los negreros. Cuba se había convertido en un problema para España, el cual estalló durante el Sexenio Democrático en 1868, intensificándose en los momentos de inestabilidad política de la metrópoli.

El auge del independentismo

Surgió entonces el Partido Liberal Cubano, que representaba a sectores de la burguesía criolla con ansias independentistas. En Puerto Rico se produjo un proceso similar. La poca atención que los gobiernos prestaron al problema, las políticas proteccionistas y los fuertes aranceles impuestos a Cuba solo aumentaron el descontento de los cubanos hacia España, al ver cómo sus aspiraciones no se veían satisfechas.

El conflicto bélico de 1898

La guerra comenzó en Filipinas. Después de tres años de insurrección independentista, el ejército español había conseguido dominar en parte la situación, pero en 1898 la flota norteamericana se dirigió a la isla para apoyar a los insurrectos. El desarrollo de las operaciones fue rápido. En Cuba, la flota, tras permanecer sitiada en Santiago, acabó siendo derrotada.

Consecuencias y crisis nacional

Más grave que la guerra en sí fueron sus consecuencias, pues sacó a la luz problemas ocultos de índole política, social, económica y cultural. Los años posteriores al final del conflicto fueron periodos muy agitados socialmente, donde el pesimismo y la angustia se adueñaron del país.

Quizá lo más grave fue el desprestigio militar. A pesar de la capacidad demostrada aisladamente por algunos generales y del valor de las tropas, era evidente que las fuerzas armadas no habían estado preparadas para un conflicto de tal magnitud, aunque la responsabilidad fuera más política que militar.

El nuevo orden tras la guerra

En 1902 nacería la República de Cuba. Hasta 1946 no se produciría la independencia real de Filipinas y, en 1952, Puerto Rico se convirtió en Estado Libre Asociado de los Estados Unidos.

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