Personajes Clave en San Manuel Bueno, mártir: Lázaro y Blasillo

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Lázaro: El Resucitado por la Duda

Lázaro es el hermano de Ángela y el que le pagaba sus estudios en el colegio. En un principio vivía en América, pero regresa al pueblo poco después que su hermana, con la intención de llevar a esta y a su madre a América; sin embargo, ante la negativa de estas, decide quedarse.

Al principio no congenia con el párroco, sosteniendo que lo único que hace es envolver a sus feligreses con una sarta de mentiras. Pero esta situación no se prolonga demasiado y acaba por ceder y acudir a misa. Empieza a surgir una especie de amistad entre Lázaro y Don Manuel que les lleva a confesarse todo y a estar siempre uno al lado del otro.

La Confesión y el Cambio de Perspectiva

Todo el pueblo pensaba que el párroco había convertido al cristianismo a Lázaro, pero lo que realmente le había confesado era su falta de fe. Esto hizo que Lázaro dejase de ver a los sacerdotes como una niebla que quiere tapar al pueblo y dejarle ignorante y sin decisión, para empezar a verlos como alguien que ayuda y protege a su gente.

Con Lázaro se introduce en la novela un nuevo tema: el de si es útil (para la felicidad del pueblo) preocuparse de los problemas sociales. El simbolismo de este personaje viene dado por su nombre, y como decía el propio Lázaro: «Él me hizo un hombre nuevo, un resucitado —me decía—. Él me dio fe».

Es decir, que como el Lázaro de la Biblia, nuestro Lázaro se siente resucitado por Don Manuel. Si seguimos considerando el paralelismo Don Manuel-Cristo, podríamos considerar a Lázaro un discípulo del mismo.

Blasillo el Bobo: La Fe Ciega

Puede que no parezca un personaje importante a primera vista, pero es fundamental introducirlo aquí ya que realmente lo es. Blasillo es el tonto del pueblo. Una persona buena, pero boba. Sin inteligencia, solo con presencia.

Metáfora del Pueblo y la Inocencia

Creo que Blasillo es la voz del pueblo, una metáfora. El pueblo se mueve guiado por un párroco que no cree, igual que Blasillo sigue al sacerdote, que es el único que le respeta. Es como un animal que se guía con su instinto. Igual que el pueblo instintivamente busca refugio en su «San Manuel», sin importarle si este cree o no.

Blasillo representa el grado máximo de la fe ciega e inocente.

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