Pintura barroca española del siglo XVII: Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo y las corrientes estilísticas

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La pintura barroca española del siglo XVII

La pintura del siglo XVII español se distingue por su calidad y la personalidad de sus artistas, desarrollando una identidad propia dentro del Barroco. Se destacó especialmente el uso de temas religiosos debido al papel de la monarquía española como defensora de la Contrarreforma, pero también se exploraron otros temas como el retrato de la realeza y la nobleza, los autorretratos y los bodegones, que además de mostrar naturaleza muerta a menudo incluían un simbolismo sobre la brevitud de la vida (vanitas) y lo innecesario de los bienes materiales.

La muerte y los conjuntos programáticos

La muerte fue abordada desde dos enfoques: uno más macabro y otro más solemne y triunfal. Un aspecto relevante en la pintura española del Barroco fueron los conjuntos programáticos, como los realizados en el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro, que narraban las hazañas de la monarquía mediante cuadros históricos.

Influencia y evolución estilística

Las influencias italianas fueron predominantes en la primera mitad del siglo, especialmente en Valencia, Madrid, Toledo y Sevilla. A partir de la segunda mitad, la pintura flamenca de Rubens y un nuevo sentido de apoteosis triunfal impulsado por la Iglesia transformaron el estilo hacia un colorido más brillante y un carácter más triunfal.

Temas destacados

  • Religión y Contrarreforma
  • Retrato de realeza y nobleza
  • Autorretrato
  • Bodegones y vanitas
  • Representaciones de la muerte (muy diversas en tono)
  • Cuadros históricos y conjuntos programáticos (por ejemplo, el Salón de Reinos)

Artistas destacados del Barroco español

Entre los artistas más relevantes del Barroco español se encuentran Ribera, Zurbarán, Murillo y, especialmente, Velázquez, cuya importancia radica en su habilidad para abordar una gran variedad de temas con maestría técnica. Inició su carrera en Sevilla, donde mostró gran destreza en el dibujo y los contrastes de luz propios del tenebrismo. Tras mudarse a Madrid en 1623, comenzó a retratar a la corte, destacando su relación con el rey Felipe IV.

Velázquez: trayectoria y obras clave

Su estilo evolucionó con el contacto con las colecciones reales y la pintura de Rubens, alejándose del tenebrismo y acercándose a temas mitológicos, como en Los borrachos (1628). Su primer viaje a Italia (1629-1631) marcó su entrada en el clasicismo y el uso del colorido veneciano, lo cual quedó reflejado en obras como La fragua de Vulcano (1630). En su regreso, pintó obras históricas como La rendición de Breda (1634) para el Salón de Reinos y realizó retratos de la corte, mostrando gran dignidad incluso en los bufones de la corte.

En sus últimas obras, como Las Meninas (1656) y Las hilanderas (1657), Velázquez combinó el retrato con la reflexión sobre el arte de la pintura y elementos simbólicos, alcanzando la cima de su evolución artística.

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