Píramo y Tisbe: texto latino y traducción española corregida (Ovidio, Metamorfosis)

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La huida (93-108, 115-121, 125-127)

Texto latino

Callida per tenebras versato cardine Thisbe 93
egreditur fallitque suos adopertaque vultum
pervenit ad tumulum dictaque sub arbore
sedit. 95
Audacem faciebat amor. Venit ecce recenti
caede leaena boum spumantes oblita rictus
depositura sitim vicini fontis in unda;
quam procul ad lunae radios Babylonia Thisbe
vidit et obscurum timido pede fugit in antrum, 100
dumque fugit, tergo velamina lapsa reliquit.

Traducción al español corregida

93 Astuta, con el cerrojo vuelto en la oscuridad, sale Tisbe; engaña a los suyos y, cubierto el rostro, llega al túmulo y se sienta bajo el árbol. 95 El amor la hacía audaz. He aquí que llega una leona, reciente en la sangre de los bueyes, con las fauces espumosas, dispuesta a saciar la sed en la corriente de la fuente vecina; que Tisbe, de Babilonia, vio desde lejos a la luz de la luna, y huyó con paso tímido hacia una cueva oscura; 100 y mientras huye, deja atrás el velo que llevaba en la espalda.

El triste reencuentro (128-129, 131-152a)

Texto latino

Ecce metu nondum posito, ne fallat amantem,
illa redit iuvenemque oculis
animoque requirit, 129
utque locum et visa cognoscit in arbore formam, 131
sic facit incertam pomi color: ...
Dum dubitat, tremebunda videt pulsare cruentum
membra solum, retroque pedem tulit, oraque buxo
pallidiora gerens exhorruit aequoris instar, 135
quod tremit, exigua cum summum stringitur aura.
Sed postquam remorata suos cognovit amores,
percutit indignos claro plangore lacertos
et laniata comas amplexaque corpus amatum
vulnera supplent lacrimis fletumque cruori

Traducción al español corregida

128–129 He aquí: no habiendo aún cesado el temor, para que no engañara a su amante vuelve ella y busca al joven con ojos y ánimo; 131 y cuando reconoce el lugar y la forma que había visto en el árbol, el color del fruto la confunde...
Mientras duda, temblorosa ve latir sobre la tierra los miembros ensangrentados; retrocede un paso y, llevando el rostro más pálido que el boj, se estremece como la superficie del agua que tiembla cuando una brisa ligera la roza. 135 Pero, tras vacilar, reconoció a su amado; golpeó con claro lamento los brazos indignos, arrancóse los cabellos y, abrazando el cuerpo amado, llenó las heridas con lágrimas y su llanto suplió la sangre derramada.

Notas rápidas

  • Latín en cursiva para mantener la distinción entre texto original y traducción.
  • Números de verso conservados tal como aparecen en el texto para referencia y concordancia.
  • Se ha corregido la ortografía y la puntuación de la traducción al español aclarando sintaxis y preservando el contenido original.

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