Platón y el mito de la caverna: imagen, doxa y realidad en la era digital

Clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 2,95 KB

La actualidad de Platón y el mito de la caverna

En fin, también podemos afirmar que la actualidad de Platón es incuestionable. Hasta un escritor tan actual como el recientemente fallecido premio Nobel José Saramago, en su obra La caverna, nos remite al famoso mito del filósofo griego. Acaso, ¿el mundo actual, dominado por el culto a la imagen —el mundo de la televisión y del cine, en el que una imagen vale más que mil palabras— no nos remite al mito platónico de la caverna? ¿Acaso no vivimos en un mundo virtual? Vivimos en un mundo de apariencias, en una falsa realidad, en la doxa platónica.

La imagen, la pantalla y la vida cotidiana

Vivimos encadenados en la gruta de nuestra vida cotidiana, en nuestras viviendas —más o menos cómodas, más o menos grandes—, y la única ventana de la que nos servimos para asomarnos a la realidad es la pantalla, ya sea la de un televisor o la de un ordenador. Esto no deja de entrañar ciertos riesgos; el riesgo, por ejemplo, de que esa realidad icónica esté manipulada por ciertos poderes, poderes a los que les interesaría difundir una determinada visión de la realidad acorde con sus intereses.

Riesgos asociados

  • Manipulación informativa por parte de poderes políticos o económicos.
  • Confusión entre apariencia y realidad, ampliando la doxa.
  • Pérdida de espacios de deliberación crítica y diálogo auténtico.

Sócrates, los sofistas y el relativismo

El viejo maestro de Platón, Sócrates, se enfrentó en la polis ateniense a los sofistas, relativistas morales que, con la ayuda de un discurso hábilmente proyectado, defendían demagógicamente la inexistencia de una verdad o de una moral absolutas. Para ellos, el bien sería una convención y la verdad una cuestión meramente retórica. En una sociedad así deberíamos rescatar la sabiduría de la filosofía platónica: el uso de la razón para descubrir la trampa de los modernos sofistas, así como también el diálogo —tan caro a Platón, que toda su obra tiene una forma dialógica.

Popper y la recepción moderna de Platón

Karl Popper acusó a Platón, en La sociedad abierta y sus enemigos, de ser un precursor de los totalitarismos; sin negar que el filósofo vienés tuviera parte de razón, habría también que hacer hincapié en los componentes de la obra platónica que podrían ayudarnos a construir una sociedad (República) mejor. Una sociedad guiada por los ideales de perfección, justicia y razón que «el de las anchas espaldas» propuso en su imperecedera obra.

Conclusión

La vigencia de Platón no reside solo en la crítica de la apariencia, sino en la invitación permanente a pensar críticamente, a dialogar y a buscar una vida colectiva más justa y racional frente a las amenazas de la manipulación y el relativismo.

Entradas relacionadas: