Plauto: vida, obras y legado del comediógrafo romano (251–184 a. C.)

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Plauto: Tito Macio Plauto (251–184 a. C.)

Biografía y autenticidad de las obras

Tito Macio Plauto (251–184 a. C.) fue un comediógrafo romano muy popular, nacido en Umbría. No se sabe mucho con certeza sobre su vida, pero parece que fue un hombre humilde que trabajó en distintos oficios antes de triunfar en el teatro. Su éxito fue enorme: en su tiempo y después de su muerte su fama creció tanto que se le atribuyeron muchas más obras de las que realmente escribió. El erudito Varrón determinó que solo veintiuna comedias eran auténticas, y son las que se conservan hoy (aunque algunas están incompletas).

Género y fuentes

Todas sus obras pertenecen al género palliata, que eran adaptaciones de comedias griegas, especialmente de la Comedia Nueva de autores como Menandro, Dífilo y Filemón. Aunque tomaba temas griegos, Plauto los adaptaba al gusto romano y mostraba el mundo cotidiano de la gente común.

Personajes y temas recurrentes

Sus personajes típicos son muy variados y divertidos. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • El esclavo astuto
  • El viejo avaro
  • El joven enamorado
  • La prostituta interesada
  • El parásito adulador
  • El soldado fanfarrón

Las tramas suelen girar en torno al amor, los engaños y los enredos, con finales felices. En muchas historias, el esclavo ayuda a su amo a conseguir a la mujer que ama, usando su ingenio para burlar a los poderosos.

Comedias destacadas

Algunas de sus comedias más conocidas son:

  • Anfitrión, donde Júpiter se disfraza de un mortal para conquistar a su esposa.
  • La comedia de la olla, sobre un avaro que teme perder su tesoro.
  • Los gemelos, que juega con las confusiones entre dos hermanos idénticos.
  • El soldado fanfarrón, que ridiculiza a un militar presumido.

Estilo y legado

Plauto consiguió reflejar con humor los cambios sociales de su tiempo, cuando había cada vez más esclavos en Roma. En sus obras, los esclavos suelen ser los verdaderos protagonistas y los más ingeniosos, lo que hacía reír y a la vez atraer al público popular.

Su principal objetivo no era dar una lección moral, sino hacer reír al público. Para ello usaba un lenguaje vivo y popular, lleno de juegos de palabras, exageraciones, ironías y parodias. Su teatro fue una forma de diversión.

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