Poesía española de posguerra: corrientes y autores (1939-años 60)
Resumen
El texto recorre la poesía española de posguerra desde 1939 hasta los años 60. Explica el impacto de la Guerra Civil, la poesía del exilio y las corrientes arraigada y desarraigada de la Generación del 36, así como grupos marginales como Cántico y el Postismo. También presenta la poesía social de los años 50 y la preocupación ética de los poetas de los años 60, con sus autores y obras principales.
Puntos clave
- La Guerra Civil y la derrota republicana cortaron las tendencias poéticas renovadoras hasta 1939.
- La poesía del exilio tuvo como tema recurrente la patria perdida (Cernuda, Alberti).
- La Generación del 36 se dividió en poesía arraigada (fe, familia, tradición, estilo sobrio y clasicista) y desarraigada (angustia existencial, estilo desgarrado).
- Dámaso Alonso con Hijos de la ira y Gloria Fuertes representan la corriente desarraigada.
- La poesía social de los años 50 buscó comunicarse con el pueblo, con un estilo llano y conversacional.
- Blas de Otero (Pido la paz y la palabra) y Gabriel Celaya (Cantos Íberos) son los autores clave de la poesía social.
- Los poetas de los años 60 se centraron en la preocupación ética por el ser humano, con figuras como José Agustín Goytisolo y Francisco Brines.
Introducción: El Impacto de la Guerra Civil en la Poesía Española
La Guerra Civil Española y la derrota republicana cortaron bruscamente las tendencias poéticas renovadoras hasta 1939. La posguerra fue un momento marcado por el gran prestigio de poetas exiliados (como Juan Ramón Jiménez y casi toda la Generación del 27) y una lenta reconstrucción del mundillo literario y poético del país, devastado por el conflicto bélico.
La Poesía del Exilio: La Patria Perdida
En la poesía del exilio, destacó el tema recurrente de la patria perdida, del cual se hicieron eco poetas de la talla de Luis Cernuda o Rafael Alberti.
La Poesía en España durante la Posguerra: La Generación del 36
En España, en la década de los años 40, surgió la Generación del 36, dividida principalmente en dos corrientes:
- Una poesía oficial, propia de los vencedores de la guerra, denominada "arraigada".
- Otra poesía existencial, que reflejaba la angustia de la sociedad en aquel momento, conocida como "desarraigada".
Corriente Arraigada: Fe, Familia y Tradición
Los temas centrales de la poesía "arraigada" fueron el amor, la familia, la fe católica y, en ocasiones, alabanzas a la dictadura. Su estilo se caracterizó por ser sobrio y clasicista. Entre sus principales exponentes, destacan Leopoldo Panero y Luis Rosales.
Corriente Desarraigada: Angustia y Sinsentido Vital
Por otro lado, los temas de la poesía "desarraigada" abordaron la angustia existencial, el sinsentido vital, el paso del tiempo y la muerte. Su estilo fue desgarrado y patético. Figuras prominentes de esta corriente fueron Dámaso Alonso, con su obra cumbre Hijos de la ira, y Gloria Fuertes.
Grupos Marginales y Experimentales
Además de estas dos grandes corrientes, surgieron también algunos grupos marginales que aportaron nuevas perspectivas a la lírica de posguerra:
- El Grupo Cántico de Córdoba (con poetas como Pablo García Baena y Ricardo Molina), que se distinguió por una poesía muy refinada, inspirada en el lenguaje metafórico de la Generación del 27.
- El Postismo de Carlos Edmundo de Ory, que propuso una lírica basada en la libertad expresiva y en lo irracional.
La Poesía Social de los Años 50: Voz del Pueblo
La poesía "desarraigada" de los años 40 abrió paso a la poesía social en los años 50. Esta corriente fue concebida como una vía de comunicación con el pueblo silenciado y como un arma de transformación social.
Sus temas principales fueron la situación del país, las injusticias sociales y el anhelo de libertad y paz. El estilo adoptado fue llano y conversacional, buscando la cercanía con el lector.
Autores Clave de la Poesía Social
Entre los poetas más representativos de esta etapa, destacan Blas de Otero y Gabriel Celaya.
- Blas de Otero: Comenzó escribiendo poesía existencial para, posteriormente, reivindicar la paz, la libertad y la necesidad de lucha. Sus poemas se caracterizan por su maestría formal y por un profundo fondo existencial.
- Gabriel Celaya: En su obra, sobresale la conciencia política y una expresividad conversacional llena de vitalidad y hedonismo.
De ambos autores, destacan obras emblemáticas como Pido la paz y la palabra (de Otero) y Cantos Íberos (de Celaya).
Los Poetas de los Años 60: Hacia una Preocupación Ética
La posguerra poética culmina con los poetas de los años 60. El eje central de esta poesía fue la preocupación ética por el ser humano. Sus temas abarcaron el paso del tiempo, la infancia, la amistad y el amor.
Los poemas de esta generación conjugaron elegancia y sencillez, reflexión e ironía, convicción y escepticismo. Entre sus figuras más relevantes, se encuentran José Agustín Goytisolo y Francisco Brines, con obras significativas como Don de la ebriedad y Tratado de urbanismo, respectivamente.
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¿Qué diferencia hay entre la poesía arraigada y la desarraigada?
La poesía arraigada, propia de los vencedores de la guerra, trató el amor, la familia, la fe católica y la tradición con un estilo sobrio y clasicista. La desarraigada reflejó la angustia existencial, el sinsentido vital y la muerte con un estilo desgarrado y patético.
¿Qué es la poesía social de los años 50?
Es una corriente concebida como vía de comunicación con el pueblo silenciado y como arma de transformación social. Abordó la situación del país, las injusticias sociales y el anhelo de libertad y paz, con un estilo llano y conversacional.
¿Quiénes son los principales poetas sociales?
Entre los más representativos destacan Blas de Otero y Gabriel Celaya. De Otero son Pido la paz y la palabra, y de Celaya, Cantos Íberos.
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