Poesía lírica romana: características y poetas destacados — Catulo, Horacio, Ovidio
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Lírica romana: rasgos principales
La lírica romana posee dos características fundamentales: un carácter subjetivo —ya que el poeta expresa en ella sus sentimientos, generalmente amorosos— y el uso de metros variados. Se cultivó en Roma a partir de los últimos siglos de la República. Surgió un ambiente en el cual los poetas abandonaron los ideales patrióticos para analizar y expresar los sentimientos de las cosas pequeñas.
Se formaron grupos de líricos, como el círculo de Quinto Lutacio Catulo. En él se desarrolló una nueva corriente, a la que Cicerón llamó «poetas nuevos», caracterizada por su inclinación hacia la poesía griega y la alejandrina, y por la brevedad de muchas composiciones.
Catulo (87-54 a. C.)
Catulo —poeta representativo de la lírica romana temprana— dejó una obra que comprende 116 composiciones. En conjunto pueden distinguirse las siguientes partes:
- Piezas líricas cortas (n.º 1-60).
- Composiciones más extensas (n.º 61-68).
- Epigramas en dísticos elegíacos (n.º 69-116).
Sus fuentes de inspiración proceden de la tradición alejandrina y helenística; por ejemplo, el epitalamio de Tetis y Peleo influenció su poesía erudita y, en ocasiones, sobrecargada. Sus composiciones satíricas no son sátiras políticas al uso: en ellas pinta la sociedad mundana de su época. Como poeta lírico, en el sentido moderno de la palabra, trata temas íntimos: la muerte de su hermano y su pasión por Lesbia, con una sensibilidad dolorosa y apasionada.
Horacio (65-8 a. C.)
Horacio estudió en Roma y después en Atenas, donde se inspiró en los poetas líricos griegos. Por mediación de Virgilio entró en el círculo de Mecenas. Su obra comprende, entre otras:
- Los primeros Épodos (aprox. 41-30 a. C.).
- Las Odas.
- Las Sátiras (aprox. 30-20 a. C.).
Destaca el uso de tópicos tradicionales, como el famoso adagio «Collige, virgo, rosas», y una notable adaptación de motivos grecolatinos a la sensibilidad romana.
La elegía
La elegía comprende un tipo de poesía de asunto triste, en general, que frecuentemente se ocupa del amor, la pérdida y la melancolía. En la literatura latina la elegía alcanza formas muy desarrolladas y personales.
Ovidio (43 a. C. - 17 d. C.)
Ovidio fue ante todo un poeta mundano. Fue desterrado por orden del emperador Augusto en el año 9 d. C., por razones que nos son mal conocidas; se cree que una de ellas pudo ser su moralidad, contraria a la que promovía Octavio Augusto.
En el exilio, en Tomis (en la costa del mar Negro), produjo algunas de sus mejores obras, como Tristia y Epistulae ex Ponto. Sus composiciones elegíacas más conocidas son:
- Los Amores (tres libros de elegías sobre los amores de una tal Corina).
- Ars Amatoria (obra didáctica y mundana).
- Tristia y Epistulae ex Ponto (en las que habla del destierro y de su vida en el exilio).
Ovidio marcó un giro en la literatura latina. Pertenecía todavía a la época clásica, pero anunciaba rasgos que, según algunos, prefiguran desarrollos posteriores: una brillantez formal que a veces fue considerada superficial. No obstante, sus versos no son insulsos ni carentes de genio: tuvo talento y virtuosismo.