Política Económica y Social Durante la Dictadura de Primo de Rivera: Oposición y Caída (1923-1930)
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Política Económica y Social Durante la Dictadura
La dictadura se benefició de la buena coyuntura económica internacional, iniciada tras la Primera Guerra Mundial. El régimen pone en marcha un programa de reforma para fomentar la economía española en el terreno industrial e infraestructuras, aunque apenas se ocupó del problema agrario. La idea rectora fue la nacionalización de importantes sectores de la economía y aumento de la intervención estatal. El estado tuvo un protagonismo notable gracias al fomento de las obras públicas.
El gobierno aprobó el Decreto de Protección de la Industria Nacional, que daba ayudas estatales a las empresas que no podían competir con el exterior. También se concedieron monopolios, como el de la telefonía y la distribución y venta del petróleo. Todo ello fue financiado a través de los llamados Presupuestos Extraordinarios, pero se iba acumulando una gran deuda extraordinaria. El mundo agrario siguió en manos de los grandes propietarios.
En el terreno social, la dictadura puso en marcha un modelo de regulación del trabajo, cuyo fin era eliminar los conflictos laborales mediante la intervención del Estado. Con este fin se creó la Organización Corporativa Nacional, que agrupaba a patronos y obreros con grandes corporaciones.
Oposición a la Dictadura
La oposición a la dictadura estuvo integrada por algunos líderes de los partidos dinásticos, los republicanos, los nacionalistas, los anarquistas, los comunistas y casi toda la totalidad de intelectuales. Los antiguos partidos participaron en conspiraciones militares como el complot de Sanjuanada.
Con respecto a los intelectuales y el mundo universitario, la dictadura pretendió controlarlos férreamente mediante la censura y limitando su libertad, llegando incluso a cerrar universidades. La Federación Universitaria Española fue de carácter republicano.
El conflicto más persistente se produjo con el republicanismo y nacionalismos, especialmente el catalán. La oposición de los republicanos fue permanente y organizaron la llamada Alianza Republicana. En Cataluña, las medidas tomadas por Primo de Rivera como la liquidación de la Mancomunidad, la prohibición del uso de la lengua catalana en público y el baile de la sardana fueron recibidas como anticatalanas y provocaron un notable distanciamiento.
Por último, la CNT se declaró contraria al régimen y fue intensamente perseguida.
Caída de Primo de Rivera
La creciente oposición de Primo de Rivera se intensificó cuando el rey y su camarilla se convencieron de que la dictadura era un peligro para la permanencia de la monarquía. El rey optó por retirarle su confianza y, por tanto, Primo de Rivera acabó dimitiendo el 30 de enero de 1930.
El general Berenguer fue el encargado de sustituirle, con la misión de celebrar unas elecciones que retornasen de nuevo a la normalidad. Acordaron el Pacto de San Sebastián, que fue un programa para presentarse a las elecciones y constituir un comité revolucionario. Berenguer fue incapaz de preparar las elecciones y en febrero de 1931 fue sustituido por un gobierno presidido por el almirante Aznar. El gobierno decidió convocar las elecciones municipales, que son consideradas menos peligrosas para la monarquía.