Política exterior de Felipe II: conflictos con Francia, los turcos, Portugal, Flandes e Inglaterra
Resumen
El texto repasa los principales frentes de la política exterior de Felipe II (1556-1598): las guerras con Francia, el enfrentamiento con el Imperio Otomano, la anexión de Portugal, la sublevación de Flandes y el conflicto con Inglaterra. Permite entender las causas, las batallas y los tratados que marcaron el reinado.
Puntos clave
- La Paz de Cateau-Cambrésis (1559) puso fin al primer enfrentamiento con Francia y dejó patente el predominio español en Italia.
- La victoria de la Santa Liga en la batalla de Lepanto (1571), dirigida por Don Juan de Austria, frenó la expansión otomana en el Mediterráneo.
- En 1580 Felipe II invadió Portugal y las Cortes de Tomar lo reconocieron como rey, logrando la unión peninsular.
- La sublevación de Flandes, iniciada en 1566, mezclaba motivos religiosos, económicos y políticos, y terminó con la división entre las provincias del sur, católicas y leales, y las del norte, protestantes e independientes (Provincias Unidas).
- El enfrentamiento con Inglaterra se agravó tras la subida al trono de Isabel I, desembocó en la guerra de 1585 y en el fracaso de la Armada Invencible.
El reinado de Felipe II (1556-1598) estuvo marcado por una intensa actividad diplomática y militar, heredando y enfrentando numerosos conflictos que definieron la política exterior del Imperio Español. A continuación, se detallan los principales frentes de batalla y las estrategias adoptadas por el monarca.
Conflictos con Francia
Al iniciar su reinado, los enfrentamientos con Francia (1556-1559) se desarrollaron en la zona fronteriza entre Francia y los Países Bajos. Las tropas de Felipe II vencieron en la batalla terrestre de San Quintín (1557), victoria que conmemoró construyendo el Monasterio de El Escorial. Posteriormente, la victoria naval de Gravelinas (1558) impidió el intento francés de hacerse con Nápoles. La Paz de Cateau-Cambrésis (1559) puso fin a este primer enfrentamiento y dejó de manifiesto el predominio español en Italia.
Sin embargo, las hostilidades se reanudaron al estallar en 1584 la guerra civil entre católicos y hugonotes (protestantes) en Francia, pues Felipe II apoyó a los católicos con armas y dinero. Los combates continuarían hasta la Paz de Vervins de 1598, a pesar de que en 1593 el líder de los hugonotes y nuevo rey francés, Enrique IV (Borbón), se había convertido al catolicismo.
Enfrentamiento con los Turcos Otomanos
El enfrentamiento con los turcos otomanos fue otro de los conflictos heredados por Felipe II de su padre. Ante el continuo avance del Imperio Otomano en el Mediterráneo, Venecia, el Papado y Felipe II formaron la Santa Liga para detenerlo. Al frente de la escuadra cristiana se situó a Don Juan de Austria (hijo ilegítimo de Carlos I), quien derrotó a la escuadra turca en la trascendental Batalla de Lepanto (1571). Fue una gran victoria cristiana que, aunque no impidió por completo la actividad turca en el Mediterráneo, sí frenó su expansión por este mar.
Anexión de Portugal
En el caso de la anexión de Portugal, Felipe II, como hijo de Isabel de Portugal, se convirtió en heredero legítimo al trono al morir el rey Sebastián en 1578. El reino lusitano se dividió entonces entre partidarios y detractores de Felipe II, situación que quedó solventada con la invasión de Portugal en 1580. La campaña alcanzó Lisboa sin apenas resistencia y facilitó que las Cortes de Tomar reconocieran a Felipe como rey. Se producía así finalmente la unión peninsular que habían buscado los Reyes Católicos.
El Conflicto de los Países Bajos
Desde 1566, el problema fundamental del reinado de Felipe II fue la sublevación de Flandes (los Países Bajos). En ella se mezclaban cuestiones religiosas (la expansión del protestantismo), económicas y políticas (el deseo de la nobleza flamenca de tener autonomía política). La posición de Felipe II se mantuvo irreductible en cuanto a hacer concesiones a los calvinistas del norte de Flandes, y aplicó una fuerte represión a cuyo frente estuvo el Duque de Alba.
A pesar de los éxitos frente a los rebeldes, no se logró pacificar el territorio, pues estos, dirigidos por Guillermo de Orange, consiguieron la ayuda de los protestantes alemanes, los hugonotes (protestantes franceses) e Inglaterra. La guerra fue larga, despiadada y sin un claro vencedor. Al final se llegó a un compromiso: las provincias del sur, mayoritariamente católicas, se mantuvieron fieles a la Monarquía Hispánica; las del norte, con mayoría protestante, se fueron convirtiendo en un estado independiente (Provincias Unidas, actual Holanda).
Enfrentamiento con Inglaterra
Por último, también ligado a una forma especial de protestantismo, aparece el enfrentamiento con Inglaterra. En un primer momento, las relaciones de Felipe II con los ingleses fueron buenas. En 1554 contrajo matrimonio con María Tudor (última reina católica del país), pero tras la muerte de la misma (1558) y la subida al trono de Isabel I, la situación cambió radicalmente. Esto se debió al apoyo que la reina dio a la rebelión protestante en Flandes y por la acción de los barcos corsarios ingleses contra navíos españoles.
La guerra comenzó en 1585, cuando Isabel I decidió intervenir directamente en los Países Bajos, apoyando a los holandeses. Felipe II preparó la invasión de Inglaterra con la Armada Invencible, expedición que acabó fracasando indudablemente, aunque el monarca pudo reconstruir después su flota.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué fue la batalla de Lepanto?
Fue una victoria de la Santa Liga, formada por Venecia, el Papado y Felipe II, sobre la escuadra turca en 1571, al mando de Don Juan de Austria. Aunque no impidió por completo la actividad turca en el Mediterráneo, frenó su expansión por este mar.
¿Cómo se produjo la anexión de Portugal?
Al morir el rey Sebastián en 1578, Felipe II, hijo de Isabel de Portugal, fue reconocido heredero legítimo. La invasión de 1580 facilitó que las Cortes de Tomar lo proclamaran rey.
¿Por qué se sublevaron los Países Bajos?
La sublevación combinó cuestiones religiosas, como la expansión del protestantismo, económicas y políticas, como el deseo de la nobleza flamenca de tener autonomía. Felipe II se negó a hacer concesiones y reprimió con dureza la revuelta.
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