Positivismo y neopositivismo: autores, etapas y criterio de verificación científica

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Positivismo clásico

Surge en el siglo XIX y aparecen tres autores principales: Comte, que hablaba del positivismo sociológico; John Stuart Mill, que es positivista empírico; y Spencer, que es positivista biológico.

Comte dice que la sociedad avanza en tres estadios:

  • Estadio religioso: explica los fenómenos naturales a través de la religión.
  • Estadio metafísico: explica las cosas a través de la filosofía.
  • Estadio positivo: explica las cosas a través de la ciencia.

En esta etapa hay una imagen negativa de la metafísica y un desinterés en la especulación filosófica. Todos los positivistas piensan que todo conocimiento es conocimiento científico y que hay un interés que excede lo científico. Este interés, si no es científico, no es verdadero. La ciencia tiene un carácter descriptivo frente a un carácter normativo. La ciencia trata sobre lo observable y experimentable y, más allá, no hay ciencia.

Neopositivismo

El neopositivismo surge en el siglo XX, principalmente en Viena, capital de Austria. Aquimorris Smith funda el Círculo de Viena. Esta etapa sostiene que solo el conocimiento lógico y científico es válido. Retoma el empirismo y el positivismo, que sostienen que todo el conocimiento es científico, desvinculando el conocimiento de todo lo que no tenga que ver.

Russell y Frege desarrollan una filosofía de las matemáticas y de la lógica y consideran que el mundo es expresable en proposiciones lógicas y en un lenguaje que comparte la misma estructura lógica.

Criterio de verificación

Algo tiene sentido si puede ser verificado mediante experiencia empírica o sensible. Por ejemplo, Newton, con la segunda ley de Newton, se puede comprobar científicamente. Este criterio funciona como una prueba para saber si las proposiciones pueden ser lógicas. El razonamiento que se usa es la inducción, pero este tiene un problema metodológico, ya que solo garantiza probabilidad y no certeza.

Por ejemplo: «Todos los cisnes son blancos». Aunque todos lo hayan sido en el pasado y en el presente, eso no garantiza que en el futuro también lo serán. A. J. Ayer soluciona (o intenta solucionar) el problema de la inducción mediante la verificación fuerte y la verificación débil.

La verificación débil se basa en la generalización: algo se considera verificado si la mayoría o todos los casos observados confirman la ley; se apoya en la probabilidad y considera un conjunto de casos, sin garantizar certeza absoluta.

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