Principio de legalidad y autoridad legítima: poderes, límites y autoritarismo
Enviado por mariu y clasificado en Formación y Orientación Laboral
Escrito el en
español con un tamaño de 2,43 KB
Condiciones de legalidad de las leyes
Principio de legalidad: afirma que toda ley y actividad del Estado y sus funcionarios tienen que someterse a las leyes dictadas. Las leyes inferiores tienen que ajustarse a las superiores. La Constitución es la ley suprema; las demás deben respetar los principios y normas escritos en ella.
¿Qué significa autoridad?
Hay dos modos principales de entender la autoridad: el poder y el prestigio que se gana ante los demás. La autoridad se puede tener, pero para tenerla hay que ganársela; no se puede tener autoridad si no hay derecho a ejercerla.
La autoridad y el poder
Usamos poder como la capacidad de influir sobre otras personas. En este caso, poder significa ser capaz o tener capacidad de hacer algo. El poder puede entenderse como saber: poder solucionar algo es saber resolverlo. El poder se utiliza en la relación del dominio de unos sobre otros; a veces es positivo, si no se traspasan los límites, y otras veces es negativo, como en la relación de los gobernantes sobre los gobernados.
Combinaciones de autoridad y poder
- Hay personas con autoridad en pleno derecho, sabiendo lo que hace falta para ocupar el puesto y que ejercen el poder de modo limitado y correcto. Hay casos con una autoridad legítima que ejerce su poder con mesura.
- Hay personas capacitadas para el puesto pero que abusan del poder. En este caso es una autoridad legítima sin mesura. Llega el momento en que la sociedad las expulsa del puesto.
La autoridad legítima
Se basa en dos condiciones: un saber y un reconocimiento con reglas. Ejercer autoridad puede dar lugar a que la persona se gane obediencia y legitimación.
Autoridad y autoritarismo
A veces quien tiene autoridad se excede en el uso del poder y hablamos de autoritarismo; nos referimos al abuso del poder de la autoridad, tanto de forma legítima como ilegítima. No hay posibilidad de reclamación o control por parte de quienes están sometidos a ese poder.
La obediencia a la autoridad no impide la libertad de quienes obedecen, ya que la autoridad legítima con mesura suele ganarse la obediencia. Puede ocurrir que la obediencia se consiga por manipulación y engaño; en tal caso, la legitimación conseguida es un abuso de poder y quienes lo cometen caen en autoritarismo.