Problema del mal en Agustín: estatuto ontológico, libertad y amor
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Problema del mal y su estatuto ontológico
El problema de la creación está vinculado al del mal, ya que si todo proviene de Dios, ¿de dónde proviene el mal? El mal no es ser sino carencia y privación del ser. Este problema se puede plantear en tres planos:
Planos del problema
Metafísico-ontológico
En el cosmos no existe el mal como ser absoluto, sino grados inferiores de ser en comparación con Dios. Cada cosa tiene su propio sentido y su propia razón de ser y, por tanto, constituye algo positivo.
Mal moral
El mal moral es el pecado, y este depende de una mala voluntad. ¿De qué depende la mala voluntad? Como existen muchos bienes finitos, la mala voluntad es la elección de uno de estos bienes en vez del bien supremo, Dios. El mal procede de esta elección: de elegir un bien inferior y alejarse del bien supremo. Dios nos dio una voluntad libre, que es un gran bien; por eso el mal es un uso equivocado de este don.
Mal físico
El mal físico son las consecuencias sensibles —sufrimientos, enfermedades, contingencias— que, en la perspectiva agustiniana, se consideran a menudo como consecuencias del pecado original, es decir, una consecuencia del mal moral. En la historia, estos hechos pueden adquirir un significado positivo dentro de la economía salvífica.
La voluntad, la libertad y la gracia
Para Agustín la voluntad se impone a la reflexión filosófica; superando al antiguo intelectualismo moral, con sus supuestos y corolarios. La vida atormentada de Agustín le permitió entender el mensaje bíblico en un sentido voluntarista. Es el primer escritor que nos presenta los conflictos de la voluntad.
La libertad es algo propio de la voluntad y no de la razón. De este modo se resuelve la paradoja socrática según la cual resultaba imposible conocer el bien y hacer el mal: la razón puede conocer el bien, pero la voluntad puede rechazarlo.
El pecado original fue, según Agustín, un pecado de soberbia y constituyó la primera desviación de la voluntad. Después del pecado original la voluntad se debilitó y se vio necesitada de ayuda divina. Si un hombre intenta vivir sin la ayuda divina, cae en el pecado.
La esencia del hombre y el amor
Agustín afirma que el hombre bueno es aquel que ama lo que tiene que amar: cuando amas a Dios es caritas y si te amas a ti mismo es cupiditas. Amarse a uno mismo y a los demás, como dice Dios, es amar justamente.
Conceptos clave
- Mal: privación del ser, no un ser en sí.
- Privación: categoría ontológica central para explicar el mal.
- Voluntad libre: origen de la responsabilidad moral.
- Pecado original: explicación de la fragilidad humana y del mal físico.
- Caritas y cupiditas: distinción entre amor ordenado a Dios y amor desordenado.
Notas finales
El texto reconstruye, con correcciones ortográficas y sintácticas, las principales aportaciones agustinianas sobre el problema del mal, la libertad, la gracia y la jerarquía de los amores. Se han respetado las ideas originales sin suprimir contenido.