Protocolo de Higiene de Manos: Prevención de Infecciones en el Entorno Sanitario

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Lavado de manos: Fundamentos y situaciones críticas

Las manos son la principal fuente de transmisión de las infecciones cruzadas. La flora cutánea humana se divide en dos tipos:

  • Flora residente: Vive y se desarrolla sobre la piel y no es perjudicial.
  • Flora transitoria: Puede ser patógena, se encuentra en la capa más superficial de la piel y se elimina mediante el lavado higiénico o la higienización.

El lavado higiénico de manos es la medida principal para la prevención de infecciones nosocomiales, junto con el uso de guantes. Su objetivo es destruir gérmenes y contaminantes, logrando un alto grado de asepsia en manos y muñecas.

¿Cuándo realizar el lavado de manos?

Las situaciones en las que se debe realizar siempre el lavado de manos son:

  • Antes y después de la jornada laboral.
  • Antes y después de usar el inodoro o aseo.
  • Antes y después de comer.
  • Antes y después de preparar medicación y alimentos.
  • Antes y después de cualquier contacto con los usuarios.
  • Antes y después de realizar cualquier técnica.
  • Cuando se considere necesario.

Requisitos para una correcta higiene de las manos

Para garantizar una higiene efectiva, se deben cumplir los siguientes requisitos:

  • Duración mínima: 15 segundos (sin contar el secado).
  • Retirada de objetos: Quitarse previamente relojes, anillos, etc.
  • Cuidado de uñas: Deben estar cortas y libres de esmalte.

Pasos para un lavado de manos eficaz

Para asegurar una correcta desinfección, se deben seguir estos pasos:

  1. Humedecer y aplicar: Mojar las manos desde las muñecas hacia los dedos y aplicar jabón líquido neutro o antiséptico mediante un dosificador.
  2. Fricción: Frotar las manos entrecruzando los dedos para limpiar los espacios interdigitales, incluyendo el pulgar. Prestar especial atención a las uñas, usando un cepillo si es necesario.
  3. Aclarado y secado: Aclarar con agua abundante y secar con toallas de papel de un solo uso. Asegurarse de que no quede ninguna zona húmeda para evitar erosiones cutáneas y prevenir la reproducción de gérmenes y microorganismos.
  4. Cierre del grifo: Cerrar el grifo utilizando la toalla de papel antes de desecharla para evitar la recontaminación.

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