Química verde, ecología industrial y economía de la contaminación: principios y aplicaciones para la sostenibilidad
Clasificado en Medicina y Ciencias de la salud
Escrito el en
español con un tamaño de 15,83 KB
La química verde
La química verde se ocupa del diseño de productos y procesos químicos que reducen o eliminan el uso y la producción de sustancias peligrosas. Desde su concepción y definitivo impulso, en torno a 1991, la química verde ha crecido a nivel internacional como un enfoque especial en la química. La química verde es lógica desde el punto de vista científico, más segura que los procesos convencionales, de menor coste y compatible con un desarrollo sostenible.
Principios fundamentales
El diseño de productos y procesos ambientalmente benignos debe guiarse por los 12 principios de la química verde, que se basan en:
- Prevención
- Economía atómica
- Uso de metodologías que generen productos con toxicidad reducida
- Generar productos eficaces pero no tóxicos
- Disminuir el consumo energético
- Utilización de materias primas renovables
- Potenciación de la catálisis
- Generar productos biodegradables
- Minimizar el potencial de accidentes químicos
Ecología industrial
Ecología industrial es un sistema que proporciona distintos productos y servicios en el que se "metabolizan" sucesivos usos de materia y energía. La relación entre industrias (u otras entidades) que promueve la ecología industrial tiende a cerrar el ciclo de materia y, por lo tanto, a obtener un nivel cercano a residuos cero. Esto se consigue en parte usando los subproductos y residuos de una industria como materia prima de otras, de forma análoga a lo que ocurre en los ecosistemas naturales.
Economía de la contaminación (o control excesivo de la contaminación)
Desde el punto de vista científico, la contaminación es una alteración negativa del medio como consecuencia de la liberación de residuos. Desde el punto de vista económico, la contaminación supone una pérdida de bienestar. El objetivo del estudio mediante curvas marginales es buscar el óptimo entre coste y beneficio.
Existe una carga crítica (no empieza en el origen; a partir de ese umbral se pierde bienestar). Por debajo de esta carga no hay alteración apreciable; equivale a la capacidad de asimilación del medio. Por ejemplo, para un pesticida dicha capacidad es muy baja. El daño aumenta conforme hay más emisiones.
Es necesario cuantificar en euros el daño causado. Una forma de valoración es mediante la disposición a pagar por reducir la contaminación o la disposición a recibir por soportarla. Un método práctico para estimarlo es realizar encuestas de valoración contingente. En general, estamos dispuestos a pagar más cuanto mayor es la contaminación y sus efectos percibidos.