Realidad virtual, Descartes y Ortega y Gasset: duda, sentidos y conocimiento

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Realidad virtual y el problema del conocimiento

Hoy en día, la realidad virtual se ha convertido en una experiencia cada vez más habitual entre los jóvenes. A través de videojuegos, simuladores o entornos digitales, podemos sentir que estamos en lugares que en realidad no existen. Estas experiencias plantean una cuestión fundamental: si podemos vivir situaciones virtuales como si fueran reales, ¿hasta qué punto podemos confiar en nuestro conocimiento de la realidad?

Sostenemos que, según Descartes, la realidad virtual refuerza la idea de que los sentidos no son una fuente segura de conocimiento, y que solo la razón puede ofrecernos una certeza verdadera.

La engañosa evidencia de los sentidos

En primer lugar, Descartes afirma que los sentidos nos engañan con frecuencia. La realidad virtual es un claro ejemplo de ello, ya que puede hacernos creer que vemos, tocamos o vivimos situaciones que no existen fuera del entorno digital. Si los sentidos pueden ser manipulados de este modo, el conocimiento basado únicamente en la experiencia sensible resulta dudoso.

Por esta razón, Descartes propone la duda metódica, que consiste en poner en cuestión todo aquello que pueda ser falso. Ante experiencias como la realidad virtual, esta duda se vuelve especialmente necesaria, ya que no siempre es fácil distinguir entre lo real y lo simulado.

Sin embargo, al llevar la duda al extremo, Descartes descubre una verdad que no puede ser puesta en duda: si duda, está pensando, y si piensa, existe. El famoso «pienso, luego existo» no depende de la realidad física ni virtual, sino del pensamiento mismo.

Utilidad práctica frente a verdad absoluta

Ahora bien, podría objetarse que, aunque la realidad virtual engañe a los sentidos, sigue siendo útil y significativa para quien la experimenta. No obstante, Descartes distingue entre lo que resulta útil en la práctica y lo que es absolutamente verdadero. Para alcanzar un conocimiento seguro no basta con experiencias intensas, sino que es necesario el uso de la razón.

Descartes distingue entre lo que resulta útil en la práctica y lo que es absolutamente verdadero. Para alcanzar un conocimiento seguro no basta con experiencias intensas, sino que es necesario el uso de la razón.

Dios y la garantía de la razón

Finalmente, Descartes afirma que la existencia de Dios garantiza que las ideas claras y distintas alcanzadas por la razón no nos engañan. Gracias a Dios, el ser humano puede confiar en su razón incluso en un mundo lleno de apariencias.

En conclusión, la realidad virtual confirma la tesis cartesiana de que los sentidos pueden engañarnos. Solo mediante la duda y el uso de la razón, garantizados por Dios, es posible alcanzar un conocimiento verdadero más allá de las apariencias digitales.

Comparación entre Descartes y Ortega y Gasset

Descartes, representante del racionalismo del siglo XVII, aborda el problema del conocimiento buscando certeza absoluta. Para ello, utiliza la duda metódica: duda de todo lo que puede ser dudado hasta llegar a una verdad indudable, que encuentra en el famoso «pienso, luego existo». Desde ahí, Descartes construye su conocimiento basándose en la razón y en la claridad y distinción de las ideas, confiando más en el pensamiento que en los sentidos.

Ortega y Gasset, filósofo español del siglo XX, también se interesa por la realidad y el conocimiento, pero desde una perspectiva existencial y vital. Para Ortega, el conocimiento no es solo una cuestión de certezas abstractas, sino que siempre está situado: «Yo soy yo y mi circunstancia». La realidad se entiende como un conjunto de circunstancias que afectan a la percepción y la acción del ser humano; es un conocimiento más práctico y vital, ligado a la vida cotidiana.

Mientras que Descartes busca un conocimiento universal y absoluto, independiente del mundo y de la experiencia concreta, Ortega enfatiza que nuestro conocimiento siempre está condicionado por nuestra situación concreta en el mundo. Descartes privilegia la razón sobre la experiencia; Ortega, en cambio, no separa la vida de la reflexión, y ve el conocimiento como un proceso en el que la vida concreta y la circunstancia son fundamentales.

Puntos clave

  • Realidad virtual: pone en cuestión la fiabilidad de los sentidos.
  • Duda metódica: procedimiento cartesiano para alcanzar certezas.
  • Pienso, luego existo: verdad indudable del pensamiento.
  • Ortega y Gasset: conocimiento situado e influencia de la circunstancia.
  • Dios en Descartes: garante de la verdad de las ideas claras y distintas.

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