Realismo y Naturalismo Literario: Movimientos Clave del Siglo XIX en España y Europa
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El Realismo Literario: Origen y Desarrollo en el Siglo XIX
El Realismo es un movimiento literario que surge en Europa, especialmente en Francia, en la segunda mitad del siglo XIX, como respuesta al Romanticismo. Se caracteriza por la representación fiel de la vida cotidiana y los problemas sociales, buscando un retrato objetivo de la realidad y evitando la idealización. La novela se convierte en su principal medio de expresión, influido por el auge de la burguesía, el positivismo y la Revolución Industrial.
Realismo en Europa: Grandes Maestros
Entre los principales autores europeos del Realismo se encuentran:
- Francia: Stendhal, Flaubert (con obras como Madame Bovary) y Balzac.
- Inglaterra: Charles Dickens.
- Rusia: León Tolstói (autor de Anna Karenina) y Fiódor Dostoyevski, quienes profundizan en la psicología de los personajes.
El Realismo en España: Autores Clave y Obras Emblemáticas
En España, la llegada del Realismo fue tardía debido al lento ascenso de la burguesía. Tras la Revolución de 1868, los narradores españoles se centraron en el presente. Destacan figuras como:
- Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero): Pionera con su obra La gaviota, que representa el costumbrismo andaluz.
- Juan Valera: Se enfoca en relatos estéticamente bellos, explorando el amor con personajes complejos en obras como Pepita Jiménez.
- Pedro Antonio de Alarcón: Contribuye al Realismo con El sombrero de tres picos.
- Benito Pérez Galdós: Considerado el principal autor del Realismo español, explora conflictos sociales y crea personajes de diversas clases. Escribió obras notables como los Episodios Nacionales y novelas de tesis como Doña Perfecta.
- Leopoldo Alas, «Clarín»: Destaca con La Regenta, un retrato de la sociedad provinciana y sus conflictos de conciencia.
El Naturalismo: Evolución y Características Extremas
Por otro lado, el Naturalismo surge en Francia con Émile Zola, llevando el Realismo al extremo y basándose en principios científicos para analizar el comportamiento humano. Este movimiento se introduce en España en 1881 con La Desheredada de Galdós, aunque su aceptación fue complicada debido a críticas al determinismo.
El Naturalismo en España: Emilia Pardo Bazán
Emilia Pardo Bazán defiende el Naturalismo, combinando el análisis social con una visión cristiana que rechaza el determinismo. Sus obras más importantes, Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza, retratan la decadencia de la nobleza rural gallega, mientras que La Tribuna aborda la vida de las trabajadoras en fábricas.
Características Fundamentales del Realismo y Naturalismo
Ambos movimientos comparten una serie de rasgos distintivos que definen su aproximación a la literatura:
- Verosimilitud: Son argumentos creíbles y excluyen sucesos sobrenaturales. Para lograrlo, los autores realizan trabajos de observación y documentación sobre la realidad que pretenden reflejar.
- Contemporaneidad: Los narradores no se evaden a tiempos pasados ni a lugares exóticos, sino que ambientan sus novelas en la época en la que viven, en escenarios reconocibles por sus lectores. No buscan evadirse de la realidad, sino que pretenden describir y analizar el mundo que les rodea.
- Descripción de ambientes y personajes: Se realizan extensas y detalladas descripciones de personajes, lugares y objetos. Esto implica un estudio minucioso de ambientes familiares, la educación y acontecimientos pasados, como explicación de una determinada conducta.
- Personajes antiheroicos: Sus personajes principales, a menudo, son comunes, de clase media y sin atributos especiales. Asediados por la cotidianidad, experimentan algún conflicto en el medio en el que viven, como la lucha por la subsistencia o el choque con las normas sociales. Son frecuentes las novelas de adulterio (Madame Bovary, Anna Karenina, La Regenta, Fortunata y Jacinta...), en las que el matrimonio, fundamentalmente en la sociedad burguesa, se retrata como una estructura represiva que condena a la mujer a la insatisfacción y al hastío.
- Intención crítica: Es habitual que la ideología del autor impregne el punto de vista del narrador. En ocasiones, se expresan comentarios de carácter valorativo o denuncias implícitas de los defectos de la burguesía.
- Narrador omnisciente: Es el más habitual. Controla al detalle todos los entresijos del relato. Con frecuencia, interviene en el devenir de los personajes para emitir juicios.
- Estilo sencillo y sobrio: Se rechaza la retórica romántica. El ideal estilístico es la exactitud, el lenguaje natural, alejado de exageraciones. Se caracteriza por la abundancia de contrastes (económicos, sociales...). El narrador suele mantener un nivel culto, cuidado y literario. Es en el lenguaje de los diálogos donde se pone especial atención a la reproducción del habla real de los personajes, acorde a su condición social, características psicológicas e intelectuales.